octubre 24, 2018

"...porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que la convierte en fieras sedientas de sangre, que están dispuestas a degollar, asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad... Y recordemos siempre, que no se puede confiar en el imperialismo pero ni tantito así, nada.” (ECV)

*-24-oct-2018/Argentina/Suramérica-*

Las políticas que impone el FMI (Fondo Monetario Internacional) o  el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) a las naciones para que estas accedan a prestamos que no necesitan, son en sí mismas una verdadera extorsión,  una cadena para esclavizar y saquear a las naciones, naciones que a través de gobiernos corruptos endeudan y comprometen las riquezas y los recursos naturales de sus países.. A sus gentes, que  terminan pagando vía IMPUESTOS, una deuda que solo sabe crecer....


*-FMI, BM & BID/Dokumental Completo-*








*-24-oct-2018/Argentina/Suramérica-*


*-2 Minutos/Historia Triste/Argentina (2004)

Te contaré una historia, triste de la vida
cerró la fabrica, y ya cobré el ANSES.
Tengo una familia, 4 hijos y una mujer,
y ya no se, que mierda voy hacer.
Robar para comer......

Reventé, el mercadito del coreano Lee,
pero esta historia, me salio muy mal.
Me dieron 7 años, en la cárcel de Batan
y ahora ellos, me vienen a visitar.
Robar para comer.....

(Hoy es fin de año, y me vienen a visitar
con pan dulce y una sidra para festejar....)























septiembre 28, 2018

"Desde el Sur hacia ninguna parte..." (Documental de C1 113 Vicios/Completo)


Cuando a fines de la década del '80, los 113 Vicios (Comodo Rivadavia, Chubut. Argentina, Suramérica) comenzaron a zapar sus primeros acordes nadie imaginó que la banda integrada por Titín Naves, Alakrán Márquez, Claudio "el Mariscal" Ramírez, José Luis Jara y Marcos Azócar iba a quedar grabada en la historia de la música de la Patagonia, con una impronta tan grande que los llevó a despedirse ante 9 mil personas y darle cierre a la leyenda -o incrementarla- con un documental que se está presentando por el sur argentino.

"Desde el Sur hacia ninguna parte" muestra el camino recorrido por la banda. Con videos inéditos, más de 15 entrevistas a diversas personalidades, entre ellos Armos Moreno, productor de "Disco Negro"; Andrés Cursaro -periodista que siguió su trayectoria desde que comenzaron a finales de los años 80-; Los Cheremeques y "Palo" Pandolfo, este documental regresa a los orígenes de la formación, cuando surgieron como C1 113 Vicios y eran objeto de diversas persecuciones y marginaciones.

El trabajo también repasa la grabación de "Crudo" y "Disco Negro", sus dos grandes discos; las separaciones; los retornos; las pérdidas; y hasta el último recital despedida en el Predio Ferial, en diciembre de 2013 cuando dijeron "hasta siempre" ante más de 9.000 personas. Sin duda es el broche de oro a una leyenda.

El documental fue ideado por el periodista Sebastián Guerreiro y realizado de manera independiente. Por otro lado, VyMental se ocupó del montaje y de parte de la dirección.








septiembre 18, 2018

Cuidao en la frontera/Cuidao donde sea/ Que van complotando/ Los de la CIA..... (Mano Negra 1989)



La CIA tiene una historia larga de intervenciones violentas en demasiados países alrededor del mundo. Utilizan a ONG disfrazadas de organizaciones para la democracia, libertad y desarrollo económico. Pero lo que hacen en realidad es sobornar a personas influyentes y claves dentro de los países que quieren explotar, ya sea por sus riquezas naturales, por su geografía estratégica o por sus posturas anti-estadounidenses.

Para lograr sus objetivos recurren al secuestro de líderes, incluyendo sociales, políticos, económicos y militares. De ser necesario, los asesinan. Si esto no funciona, se infiltran en los todos los rincones de la sociedad para causar desestabilización, incitar a la violencia y causar crisis sociales y económicas para provocar disturbios e irritación de los pueblos en contra de los gobiernos que quieren derrocar.

Todo está comprobado en documentos desclasificados o que se han filtrado a los medios. WikiLeaks, por ejemplo, ha hecho una gran labor de informar sobre estas operaciones con documentos que han obtenido de fuentes anónimas....


#Guatemala (1954)


En 1944, la violenta y sangrienta dictadura de Jorge Ubico, apoyado por Estados Unidos, fue derrocado por un levantamiento popular, harto de las brutales injusticias. En realidad, el país había sido gobernado hasta ese momento por la The United Fruit Company, una compañía títere de Washington que tenía esclavizada a la población. Le arrebataron sus tierras a los campesinos y los obligaron a trabajar sus propias parcelas por migajas. El que no obedecía era brutalmente castigado por una fuerza policial a la orden de la presunta empresa agrícola estadounidense.
La tranquilidad volvió a Guatemala, pero duró 10 años solamente antes que el presidente Dwight Eisenhower implementara el plan para derrocar al gobierno. En 1954, la CIA lanzó PBSuccess. La capital guatemalteca fue bombardeada por aviones estadounidenses. El joven Ernesto Che Guevara le tocó ver la brutalidad de primera mano. Cientos de líderes campesinos fueron ejecutados por los títeres militares de Washington. Y entonces se vino la Guerra Civil Guatemalteca y muchas comunidades campesinas e indígenas mayas fueron masacradas. Al final de la intervención dirigida por la CIA habían muerto 200 mil personas. Las empresas estadounidenses volvieron a ser lucrativas en el país centroamericano y Washington estaba feliz.


#Haití (1959)


Haití es igual de estratégico para Estados Unidos como lo son República Dominicana y Cuba, así que Washington no titubea cada vez que mengua su poder en la región caribeña. Por ningún motivo Estados Unidos permitiría que los gobiernos de la zona se inclinen hacia la izquierda, y de eso que no suceda se encarga la CIA. Claro, Cuba es un ejemplo de resistencia y desde 1959 se ha resistido a los embates estadounidenses. En 1959, en Haití un levantamiento popular surgió contra el brutal títere dictador de Estados Unidos, Francois Duvalier. La CIA lo impidió. Duvalier creó un ejército con apoyo de Washington para actuar con violenta represión en contra de comunidades provincianas. Duvalier y su hijo, Jean Claude Duvalier, quien heredó la dictadura, ordenaron masacres difíciles de describir por su profunda y sangrienta crueldad. Más de 100 mil personas fueron asesinadas. Cuando en 1986 se vino una rebelión incontrolable ahora sí, un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos rescató a Jean Claude Duvalier y se lo llevó a vivir tranquilamente a Francia.


#Brasil (1964)



El año 1964 fue un año de cambios increíbles en Brasil. El presidente democráticamente electo, Joao Goulart, implementó su “Plan Básico de Reforma”. Aunque Estados Unidos siempre ha basado su control sobre pueblos ajenos al suyo en mantenerlos en la ignorancia, había un cambio que de verdad le molestó: un reforma fiscal que menguaría las ganancias de las corporaciones multinacionales de Estados Unidos y sus aliados. Claro, también les molestaba que otra reforma devolvería tierras a sus dueños legítimos y repartiría otras a personas pobres.
Entonces, la CIA entró en acción y derrocó al gobierno de Goulart en 1964 e instaló una dictadura brutal más que duró 19 años. Durante el régimen, miles fueron torturados y cientos ejecutados. También se encargaron de eliminar a todos aquellos que tuvieran pensamientos izquierdistas, y en especial, marxistas.


#Uruguay (1969)



Durante los sesenta, movimientos revolucionarios se esparcían por Latinoamérica. Uruguay estaba hundida en una crisis. Surgieron los enemigos más grandes de Estados Unidos en este país latinoamericano: los Tupamaros, una guerrilla revolucionaria urbana. José Mujica formaba parte de ella y su esposa Lucía Topolansky también. Washington se empeñó en detenerlos por la influencia y poder que estaba adquiriendo el grupo. Nelson Rockefeller fue a Uruguay para observar que efectivamente se extendía un sentimiento anti-yanqui y regresó a Washington para alertar que algo necesitaba hacerse con carácter de urgente. Y la CIA respondió enviando a su agente Dan Mitrione al país Sudamericano. Entrenó a las fuerzas policiales en tortura y otras cosas macabras, indescriptibles. Entonces, con ayuda de la CIA se instaló un dictadura militar a la orden de Juan María Bordaberry, quien gobernó Uruguay bajo instrucción directa de Washington durante 12 años. Mató a cientos de personas, torturaron a decenas de miles. La represión era tan brutal que los uruguayos tenían miedo hasta de bailar.


#Bolivia (1971)



Las riquezas mineras de Latinoamérica es la envidia de Estados Unidos y hacen todo en su poder para controlarla. Por décadas, las corporaciones estadounidense mantuvieron vastas regiones de Chile, Bolivia y Perú en la esclavitud absoluta. Cuando los esclavizados se atrevían a rebelarse eran aniquilados de inmediato por montones. El Che Guevara viajó a Bolivia y se encargó de incitar a la revolución en 1967. Para esas fechas, las mineras extraccionistas de Estados Unidos mantenían en la esclavitud hasta los hijos de sus peones. Dos años después, el Che fue asesinado por la CIA. Y luego, ya si un líder que les estorbara de por medio, Estados Unidos instauró una junta militar.
Pero de nuevo las cosas se les voltearon a los de Washington. Tomó el poder el general Juan José Torres y trajo consigo reformas para los trabajadores y los pobres. Los bolivianos estaban ilusionadísimos, pero la CIA no y para llevar a cabo sus sucias instrucciones reclutaron al general Hugo Banzer. Él lideró un golpe contra Torres y en 1971 inició su violenta dictadura. Mandó a torturar a un sinnúmero de opositores y a ejecutar a cientos de líderes políticos influyentes. Encarceló a otros 8,000, todo bajo anuencia de Washington.


#Chile (1973)



Otro país brutalmente explotado por las corporaciones estadounidenses. Otro país hundido en la miseria por Washington. Otro país más en que la CIA movió todo para desprestigiar en los medios de comunicación nacionales e internacionales al gobierno del presidente Salvador Allende. Extorsión, tortura, encarcelamiento y asesinato como medida para acallar a los anti-yanquis. Provocar escasez para que el pueblo confrontara al gobierno no deseado por Estados Unidos, particularmente, porque nacionalizó lo que ese país norteamericano más envidia de los demás: sus riquezas mineras. Pero también le irritó muchísimo a Estados Unidos que Allende les diera casa y educación a millones de personas. Entonces, lo mismo que hoy sigue haciendo en todo el mundo: planear un golpe de estado y, de ser necesario, antes causar miseria en todo el país. Y el 11 de septiembre de 1973, general Augusto Pinochet lideró el golpe de estado con toda el apoyo de la CIA, incluyendo armas y equipo militar blindado.
Aviones de guerra bombardearon el palacio presidencial. Asesinaron a Allende, quien antes de morir diría a su pueblo: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.” Pinochet gobernó los siguientes 17 años. Mandó encarcelar a 80 mil personas; tortura a 30 mil, y asesinar a 3 mil 200.


#Argentina (1976)



Los argentinos vivieron la dictadura más sangrienta de América del Sur. Es traumante el simple hecho de leer las atrocidades que se cometieron. Campos de concentración, centros de tortura, masacres, violaciones, golpizas a mujeres embarazadas y ejecuciones de niños y niñas. En total, 30 mil personas fueron ejecutadas. Detrás de todo, la CIA. En 1973, Argentina resistía una crisis política tan grave que el presidente Juan Perón se desmoronó y murió de un ataque al corazón en 1974. Su esposa, Eva Perón, tomó el poder sólo para enfrentar conflictos hasta dentro de su propio partido Peronista.
La CIA esperó sigilosamente hasta 1976, cuando la situación que la agencia misma generó era tan grave que su intervención sería pan comido. No podía faltar un reclutamiento clave de costumbre. En este caso, el general de nombre Jorge Rafael Videla. Y, de nuevo, un golpe de estado en otro país latinoamericano y otra dictadura títere de Estados Unidos. En esta ocasión, aparece como supervisor de la desgracia el infame secretario de Estados, Henry Kissinger. Lo demás es otra historia de genocidio y abusos de derechos humanos con la anuencia de los desvergonzados e hipócritas dueños del poder de Washington.


#El Salvador (1980)



Este país centroamericano no sufrió menos bajo la intervención estadounidense bajo la supervisión de ya sabemos quién: la CIA. Ya Washington había apoyado una dictadura brutal que duró exactamente 50 años entre 1931 y 1981. Campesinos e indígenas fueron aplastados sin piedad y a sangre helada. Más de 40 mil fue la cantidad de masacrados. Las cosas eran tan graves que se dio algo insólito prácticamente. Sí, hasta la iglesia Católica intentó intervenir a favor de los pobres. En esos entonces, El Salvador era controlado por 13 familias mafiosas que se habían apoderado de 50 por ciento del territorio nacional. Las 13 familias estaban muy estrechamente vinculadas adivinen a quién. ¡Cierto! A Washington. Y la CIA, por si las moscas, entrenó bien al ejército y lo dotó de todo el equipo letal necesario. Cuando la CIA se enteró que jesuítas ayudaban a las masas, los mandaron a matar, pero también le pidieron a Juan Pablo Segundo que hablar con el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero para pedirle que desistiera. Romero se negó y lo mataron durante una misa en 1980. El Salvador fue hundido en una guerra civil de 12 años que fue subvencionada por la CIA. Para cuando terminó el flagelo, más de 75 mil personas habían sido asesinadas, pero Estados Unidos estaba feliz.


#Panama (1989)



Insólito también. Un agente de la CIA se vuelve dictador. Estamos hablando del presidente Manuel “Cara de Piña” Noriega. Obvio que por su ubicación geográfica, Panamá era de suma importancia para Estados Unidos. Cuando el presidente Omar Torrijos intentó sacar a los gringos del Canal de Panamá, la CIA colocó una bomba en su avión y punto final al conflicto con él. En 1983, Noriega tomó el poder. Él era narcotraficante además de agente de 30 años de la CIA. Para Washington, no había problema con todo eso mientras Cara de Piña le obedeciera. De hecho, presuntamente fue instrumental en el Irán-Contra-Gate, mediante el cual se llevaba a vender cocaína a comunidades Afro-Americanas de Los Ángeles para comprar armas en Irán y entregárselas a los contras nicaragüenses.
Pero el dinero y poder lo cambió a Noriega y se pensó por arriba de todo. Obsesionado con el ese poder, Noriega desconoció al que sería presidente que Estados Unidos quería para Nicaragua en 1989, es decir, Guillermo Endara. En su lugar, Noriega designó a Francisco Rodríguez y lo impuso a través de elecciones fraudulentas. También hostigó a las bases militares de Estados Unidos en su país. Claro, Estados Unidos no lo iba a permitir e invadió Panamá en diciembre de 1989 y se llevó detenido a Noriega para encerrarle en una cárcel estadounidense, pero antes mataron a 3 mil 500 civiles inocentes y 20 mil fueron desplazados.


#Perú (1990)



Por último llegamos a Perú. Pero hay que entender que este sólo es el final de esta lista, pero no de las acciones que sigue llevando a cabo la CIA en toda Latinoamérica...

En Perú, otro agente de la CIA. Se trata de Alberto Fujimori que en 1990 resultó electo. Cómo ganó es una pregunta que todos deben hacerse por qué se dice que era un mediocre en toda la extensión de la palabra. No tenía ni preparación, ni ideas, ni estrategias. Es más, no tenía ni influencia política ni mucho menos carisma. Sin embargo, sí tuvo la inteligencia de hacerse acompañar por un hombre de mucha inteligencia, un abogado de nombre Vladimiro Montesinos, quien también era agente de la CIA Lo nombró jefe del Servicio de Inteligencia Nacional. Se montó un grupo paramilitar para asesinar a izquierdistas y marxistas. Disolvió al Congreso y encarceló a todos los miembros de la Suprema Corte de Justicia. La CIA financió todas las atrocidades. Ahora, Fujimori está tras las rejas.













septiembre 03, 2018

lo sorprendente no es que la gente robe o haga huelgas, lo sorprendente es que los hambientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga.......(Argentina, Septiembre 2018)



#Fuente: http://contrahegemoniaweb.com.ar
#Autor: Mariano Pacheco


La crisis como oportunidad (o acerca de los modos de habitar y conmocionar el orden)


La crisis puede activar las peores pulsiones de orden en nuestra sociedad. Su resolución por arriba puede enlazar con esas pulsiones y disciplinar a través del miedo, como lo atestiguan los años 1975 y 1989. Pero también puede pensarse la productividad de la crisis: correrse del sentido común progresista en donde la crisis es un mal a conjurar.

 Por supuesto, en sus aspectos económicos la crisis trae consigo carencias materiales en las condiciones de vida de las clases populares. Pero en términos políticos la crisis puede ser un momento propicio para rever que hacemos, quienes somos, hacia dónde vamos (tanto singular como colectivamente). Sheldon Wolin supo destacar que los grandes enunciados de la filosofía política surgen de los momentos de crisis (más bien contra ellas). Habría que pensar entonces si es posible tramitar la crisis desde una perspectiva que implique habitarla en su productividad, como momento central del proceso de producción social, político y cultural de una sociedad dada, para abrir nuestras existencias a la apertura de la historia, para sacudir la modorra en la que la lógica cultural del capital tiende a encerrarnos. “Como la crisis es el corazón íntimo y el reto mayor del pensamiento político, no deberíamos apresurarnos a huir de ella, a querer dar cuenta de ella (desde un lugar externo), sino que el desafío es poder permanecer actuando y pensando en el interior mismo de la crisis”, escribió alguna vez un lúcido Eduardo Rinesi.

La revuelta puede traer aparejados grandes riesgos, es cierto. ¿Pero qué pueblo ha hecho experiencias novedosas y transformadoras sin correr riesgos? El fundamento de que hay que sostener la gobernabilidad porque en la rebelión quien pone los muertos es el pueblo es, por lo menos, una reflexión canalla (la reflexión, no quien la realiza. Aquí no se trata de cuestiones de individuos sino de procesos de producción social de ideas), que desconoce el hecho de que es la clase que vive del trabajo quien pone los muertos cada día en tiempos de “normalidad”, sobre todo en épocas de normalidad neoliberal. Y desconoce cierto fascismo que muchas veces circula detrás de esa aparente normalidad. Como escribieron Gilles Deleuze y Félix Guattari en su primer tomo de Capitalismo y esquizofrenia –citando a Reich—lo sorprendente no es que la gente robe o haga huelgas, lo sorprendente es que los hambientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. No deja de repercutirnos esa pregunta spinozista que aparece en AntiEdipo: “¿Por qué soportan los hombres desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de QUERERLAS no sólo para los demás, sino también para sí mismos?”. Curiosa pregunta, que suele ser estallada en tiempos de insurrección.

En este sentido, resulta fundamental volver a 2001. O más bien: traer a 2001 ante nosotros, como imagen de pensamiento desobediente, como momento fundamental de rebelión de nuestra historia reciente. Por supuesto, y hay amistades que no dejan de señalarlo: quedar fijados a esa imagen puede hacernos “devenir dosmiluneros nostálgicos”, el lugar mismo de la impotencia para un pensamiento crítico en la actualidad. Pero desconectar las actuales rebeldías de las que nos precedieron puede ser tan o más nocivo que la nostalgia.

Las jornadas insurreccionales del 19/20 de diciembre, entonces, deben ser reconectadas con las del 14 y 18 de diciembre pasado. No porque hayan sido la posibilidad de repetir el 2001 en 2018, porque desde Marx ya sabemos que la historia no se repite, y si lo hace, en todo caso es bajo el modo de la farsa. Pero si enlazadas en términos en donde los sectores populares recuperamos cierta osadía y autoestima, donde actuamos sin tantos pre-juicios y cálculos oportunistas. Las jornadas de diciembre de 2001 –tal como señaló en su momento Raúl Cerdeiras– nos permitieron hacernos nuevamente la pregunta acerca de qué entendíamos por política, cosa que en 2018 no sucedió, porque la política parece secuestrada por las lógicas formales de la democracia representativa, que no es más que una tiranía de las clases dominantes. Claro que los matices de la gestión estatal pueden ser demasiado amplios. Nadie está negando la abismal diferencia que pueda existir, por ejemplo, entre una dictadura sangrienta que reprime y clausura cualquier tipo de derecho, y un gobierno progresista que promueve reformas que amplían los derechos sociales y laborales, los derechos humanos en general. Pero no deja de ser gestión de lo existente, regido por la lógica dominante de la representación. Cuando esa lógica se quiebra, entonces, es que estamos a las puertas o transitando ya otro proceso hacia la subversión del orden existente.

Por supuesto: pensar desde la crisis implica concebir que el motor de los cambios está en el conflicto y que, precisamente porque es el conflicto el motor del cambio, no podemos saber, de antemano, cuales pueden llegar a ser los resultados. Por eso una política revolucionaria se asienta sobre las bases conceptuales de la contingencia, del carácter abierto de los procesos históricos.

No se entiende, por lo tanto, esa pulsión de orden que ya de antemano aparece en ciertas militancias. No son estas breves líneas una apología del caos, sino un llamado de atención respecto de la necesidad de problematizar los lugares comunes desde donde pensamos hoy las políticas de cambio. Cambio, revolución, alegría han sido palabras desgastadas en estos años. Nada indica que por ello tengamos que renunciar a ellas, entre otras cosas, porque la política misma –al menos como aquí la estamos entendiendo—es lucha por la palabra misma, por aquello que con ellas pretendemos designar. Entonces, menos miedo a las crisis, porque ellas son también oportunidad de entender la política como conmoción del orden, y no su pura gestión.

Por Mariano Pacheco


Ciudad de Córdoba, sábado 1° de septiembre de 2018














agosto 28, 2018

Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.....(E.C)

*-Pyramides/EP (2014 Argentina, Suramérica)-*


*-Pyramides/Vacíos y Variables (2017 Argentina, Suramérica)-*


#Link: https://pyramides.bandcamp.com









agosto 16, 2018

Mi locura era un delirio provocado por la debilidad y el agotamiento, pero no había perdido la conciencia.....(KH)


*-2 Minutos/Novedades (1999 Argentina, Suramérica)-*












SÍNTOMAS DE LA CRISIS......(Argentina, Suramérica 2018)


Cerró la planta de Adidas en Esteban Echeverría: despidió a todo el personal.....

Fuente:http://www.iprofesional.com




En su época de esplendor empleó a 660 trabajadores. En los últimos dos años había ido destruyendo puestos de trabajo. Ahora cerró definitivamente...

Una nueva planta cerró sus puertas. Se trata de Extreme Gear de Esteban Echeverría. Como sucede en estos casos, dejó en la calle a los trabajadores que formaban parte de la empresa, dedicada a la confección de zapatillas, que luego eran compradas por Adidas.
El presidente de la planta, Emanuel Fernández, lamentó que deba abandonar la producción y alertó que las compañías “importan los productos terminados”, publicó infogremiales.com.ar.
“La verdad que los trabajadores no estaban tranquilos, estaban tristes, porque saben que no van a poder conseguir trabajo en otro lugar”, afirmó Fernández, quien contó que fueron a una audiencia al Ministerio de Trabajo, pero que no tuvieron una respuesta a su reclamo.
El miércoles, los trabajadores de la planta finalizaron su turno y se retiraron con la certeza de que no podrán volver a la planta. 


Crónica de un cierre anunciado

La firma Extreme Gear se fue desguazando en etapas.
Primero echaron a algunos trabajadores por la merma en el consumo. Luego despidieron a más de 500 empleados, hace dos meses. Y ahora cerraron la planta con el despido de los restantes 47 obreros.
“Para mí es muy triste, porque nosotros invertimos más de u$s15 millones”, explicó Fernández. La planta había sido instalada en 2011 cuando se redujo la posibilidad de importar y las empresas estuvieron obligadas a fabricar en la Argentina.
Fernández explicó que en noviembre pasado también debió cerrar una planta que tenía en Lanús, donde fabricaba la suela de zapatillas para running.
En total fueron 120 los despedidos en aquella fábrica de la zona sur del Conurbano Bonarense.












agosto 02, 2018

¡Muerte al Estado, que viva la Anarquía!

Fuente: https://periodicogatonegro.wordpress.com




Una de nuestras frases favoritas dice así: “¡Muerte al Estado, que viva la Anarquía!” Frase corta pero profunda, como casi todas las buenas frases. Que sea corta hace que sea fácil de recordar y reproducir. Pero a veces sucede que las frases se quedan cortas, y no llegan a expresar todo su contenido o su implicancia[1], volviéndolas superficiales. El texto que sigue contiene unas reflexiones básicas respecto a nuestra lucha como anarquistas. Como siempre, no buscan bajar línea, sino sumar al debate intentando afilar nuestras ideas y por ende, nuestras prácticas. Nuestros textos, al igual que nuestras prácticas, no buscan ser cerrados, sino al contrario, son diálogos e incluso invitaciones. Queremos que nos respondan, queremos debatir ideas y profundizarlas, sin separarlas nunca de lxs cuerpxs que las expresan.

Todo pastor necesita ovejas

Bien, decíamos: “¡Muerte al Estado, que viva la Anarquía!” Cuando lxs rojxs y lxs peronistas escuchan esa frase, lo primero que nos dicen es “pequeñxs burgueses”. ¿Por qué?, porque según ellos, hablar de libertad individual es de burgués, ya que la proletaria tiene que poner el bien común -identificados por ellxs como el Estado- antes que su individualidad. “¿Cómo pueden lxs anarquistas querer, al igual que los burgueses, la destrucción del Estado?” dicen escandalizados y henchidos de un espíritu “patrio” o “trabajador”. Como siempre, las diferentes posturas radican en la posición que se tiene frente a las relaciones de Poder. La mayoría -por no decir todas- de las filosofías occidentales no quieren la libertad, sino que todo lo contrario: le temen, y consideran a la autoridad, el Poder, la jerarquía, líderes, jefes, leyes, jueces, castigos, etc., y todas esas cosas que solamente se justifican abstractamente en nombre de Dios, la Historia, el Progreso, la Moral, las leyes, la Opinión Pública, el Orden, etc., como necesarias e inevitables. “¡Qué se le va a hacer!” nos dicen, “Hay que ser realistas, si no hay nadie que gobierna, esto es un desastre”. Y buen, habrá que entenderles, al fin y al cabo, sus filosofías son profundamente occidentales[2]. Para Marx, “La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario”[3], evidenciando así su amor por la eficiencia y el progreso tecnológico del Estado capitalista. Las raíces occidentales del marxismo se logran entender mejor si lo acompañamos de esta otra cita:

¿O acaso es una desgracia que la magnífica California haya sido arrancada a los perezosos mexicanos, que no sabían qué hacer con ella?; ¿lo es que los enérgicos yanquis, mediante la rápida explotación de las minas de oro que existen allí, aumenten los medios de circulación, concentren en la costa más apropiada de ese apacible océano, en pocos años, una densa población y un activo comercio, creen grandes ciudades, establezcan líneas de barcos de vapor, tiendan un ferrocarril desde Nueva York a San Francisco, abran en realidad por primera vez el Océano Pacífico a la civilización y, por tercera vez en la historia, impriman una nueva orientación al comercio mundial? La “independencia” de algunos españoles en California y Tejas sufrirá con ello, tal vez; la “justicia” y otros principios morales quizás sean vulnerados aquí y allá, ¿pero, qué importa esto frente a tales hechos histórico-universales?[4].

No por algo el “sujeto revolucionario”, según ellxs, eran lxs proletarixs que engendrarían la industrialización burguesa. Querían que ésta se expandiese por todo el globo, porque así estábamos avanzando en el sentido correcto de la Historia. Su Dios es la Historia, el Progreso, el Estado que encarna dicho Progreso, y lxs individuxs no pueden más que someterse a esa necesidad histórica. ¿Pero cómo hablar de libertad luego de eso? ¿Acaso somos meramente esclavos de la Historia? ¿Acaso no existe la libertad? En el caso de los peronistas, dejemos que Juan Pablo Feinmann lo explique:

¿Qué es entonces la Lealtad? Es aquello que liga a todos con Dios. La Lealtad es en el peronismo, lo que la Fe es en la religión (…) Todos tienen que ser leales al conductor. El conductor, en exterioridad, otorga unión, armonía a un movimiento en sí caótico. La Lealtad es la argamasa que estructura al movimiento, que lo torna uno”[5].
Como podemos ver, ambas filosofías son arborescentes, ascendentes, jerárquicas. Una basada en el Progreso, la Historia, y por ende en la vanguardia iluminada que “la va a saber interpretar”, y la otra en Dios o su representante en la Tierra, el/la Conductor/a del Movimiento.[6] El individuo es, para ellxs, meramente una cosa que debe sacrificarse por el progreso unidireccional de la Historia (preferentemente occidental). Chorrean esclavitud por todos lados.

Bajo estos puntos de vista, toda ausencia de gobierno equivale a una falta de orden, a un caos, al desorden y por ende -les encanta decir esto para pegarnos- a la Anarquía. Este es el típico razonamiento occidental proveniente del platonismo, el cristianismo y sus ulteriores derivaciones, que nos inyectan en las escuelas y las universidades. Para estas corrientes, las cosas, la vida, la Historia, tienen un sentido lineal y acumulativo, lógico, objetivo, progresivo, ascendente, una concatenación racional y necesaria de la Historia, o de la voluntad divina del Señor o su representante en la tierra, el “Conductor” o la “Jefa”. Buscando justificar su Poder, unxs citan a Dios y otrxs a la Historia. Sin embargo, digan lo que digan, ambas son metafísicas y terminan supeditando su práctica a una idea que se encuentra por fuera de ellxs mismxs. El mensaje es el mismo: ¡Sumisión! ¡Pasividad! “que decidan lxs que `saben´”, “respetemos e imitemos al poderoso porque si está ahí por algo es, dejemos que la Historia siga su curso natural, roguemos por un salvador porque nosotrxs estamos muy ocupados como para salvarnos a nosotrxs mismxs”. Como podemos ver, a diferencia de lo que buscan hacernos creer, ellxs tienen mucha más similitud con lxs burgueses que con nosotrxs. De hecho, creo que podríamos sumar a la lista de nombres de teóricos del Estado (Hobbes, Rousseau y Hume) a Marx y todxs sus secuaces. No por algo la URSS exigió, para prestar ayuda a lxs milicianxs españolxs en la Guerra Civil del ´36, la restauración de un Estado con ejército militar regular, buscando así desarmar al pueblo que ya estaba organizado en milicia, luchando y resistiendo contra el fascismo. Tanto el imperialismo yankee como el imperialismo soviético, como a su vez el fascismo franquista, se veían interesados en sabotear la Revolución Española. Esto, sumado a los propios errores de lxs anarquistas, sepultó la Revolución. Tampoco hace falta irnos tan lejos para hacernos explicar. ¿No vimos hace unos meses atrás, en una de las marchas por Santiago Maldonado, como lxs rojxs tuvieron la desvergüenza de proteger la catedral de lxs revoltosxs que la estaban atacando en un contexto de memoria combativa? Luego, tras las jornadas del 14 y el 18 de diciembre, fueron los mismos partidos de izquierda los que entregaron a sus militantes (a excepción de Sebastián Romero del PSTU el cual se dio a la fuga y esperemos que esté bien)  buscados por la justicia burguesa por haber participado de los disturbios. Es a ellos, como a los burgueses, a los que les aterra la insumisión de lxs explotadxs al Partido, a la vanguardia iluminada, al Orden. Ellxs le tienen miedo a la Libertad, y es entendible. Todo pastor necesita ovejas.




Divide y reinarás

Entonces, ¿por qué “Muerte al Estado”? Porque sin Estado, no hay Capital. No existe uno sin el otro, ambos son las dos caras de la misma moneda, hoy en día fusionados en un Moloch cyber-tecnológico de control y explotación. El Estado moderno, hablando pronto y rápido, fue creado por la burguesía francesa, y luego imitado por las burguesías de cada país. Dado un momento, necesitó seguir expandiendo su mercado, saliendo a la caza del “nuevo mundo” y colonizando África y Sudamérica. El Capital llega al mundo “chorreando lodo y sangre” (Marx). Hoy en día, la burguesía domina todo el Globo a través de la democracia capitalista y las multinacionales. No podría ser de otra forma, ya que toda clase dominante, una vez en el Poder, buscará desarrollar una estructura que le permita reproducir y acrecentar dicho Poder cada vez más. Esa estructura es el Estado de la democracia capitalista. “La institución de la Propiedad, no podría existir sin el Estado, el que concentra el Poder en las instituciones de dominación. Sin las leyes, las armas, los policías y los tribunales, la Propiedad no tendría una base real, ninguna fuerza para sustentarla”[7]

¿Cómo podrían los ricos sustentar su Poder si no hubiese un Estado encargado de educar proletarixs respetuosxs de la patria, la bandera y la ley, dispuestxs a ser trabajadorxs asalariadxs y orgullosxs de serlo? ¿Acaso existiría la policía que se encarga de resguardar las riquezas que nos han robado, y que reprime a la población, tanto en las manifestaciones como en los barrios con el gatillo fácil, y que a diferencia de lo que nos dicen, no combate el delito sino que lo regenta? ¿Cómo se sostendría el statu quo de la democracia capitalista si no hubiese un Estado que les enseña a sus ciudadanxs que el Grupo Clarín tiene todo el derecho a inundarnos de mierda diariamente a través de sus distintos tentáculos, y a la vez tener la cara para hablarnos de la “libertad de prensa”? No compañerxs, se nos tiene que grabar en la cabeza: el Estado es una herramienta de dominación de clases, es por eso que no se le puede utilizar con otra finalidad que la de dominar, y es por eso que Estados Unidos -la meca del Capital desde la Primera guerra mundial- “exporta Democracia y Libertad” hacia otros países aún libres del Estado capitalista. Nos quieren hacer creer que esa es la mejor forma de vivir, o mejor dicho (desde la caída del muro de Berlín), nos dicen que es la única forma de vivir. Su gran truco es hacer pasar los intereses particulares de la burguesía por el interés de todxs. De ahí el pobre de derecha o la clase media que consume toda la mierda que se le arroja. De ahí la Guerra Social de la que hablamos. No es el Estado el que impide que el hombre sea el lobo del hombre como decía Hobbes, sino que es justamente el Estado el que perpetúa que lxs individuos se vean entre sí como enemigxs, como contraposiciones, eliminando cualquier capacidad de comunidad y solidaridad entre ellxs. “Divide y reinarás” era la ley máxima según Maquiavelo, y ese sí que sabía de Política.

Donde hay libertad, no hay Estado

Ahora bien, ¿cómo se podría resolver todo este embrollo? Ciertamente no con “políticos honestos y nuevos” como sugiere la izquierda, el progresismo y los liberales cuando quieren lavarse la cara. En primer lugar, debemos comprender que hoy en día estamos así de mal por la culpa de los políticos, la pasividad y la delegación de responsabilidades. Quiero decir que los líderes y su contracara, la pasividad del resto, son un problema en sí. Somos nosotrxs mismxs (y esto no es casual) lxs que alargamos el problema, nombrando una clase gobernante que se encargará de administrar nuestros asuntos. Como decía Bakunin: “Donde todos gobiernan, ya no hay gobernados, y ya no hay Estado. Donde todos disfrutan del mismo modo de los mismos derechos humanos, todo derecho político pierde su razón de ser”[8]. Elegir representantes cada tanto no es libertad, es esclavitud. En segundo lugar, los diferentes gobiernos marxistas que han existido a lo largo de la historia son más que suficientes para argumentar lo antedicho. La Revolución Social no es algo que se pueda construir desde afuera o desde arriba, “guiando” a las masas. Esa forma de ver las cosas sigue reproduciendo relaciones de dominación. Como siempre decimos: el fin no justifica los medios, sino que el fin debe de estar contenido dentro de los mismos. Si para alcanzar la libertad te organizás de forma autoritaria y pretendes mandar a las masas, en lugar de proponerles y acompañarlas a que ellas mismas se organicen, para que justamente, dejen de ser masa, estás derrotadx desde el comienzo. Más allá de que la complexión económica de un territorio dominado por un Estado comunista cambie, las relaciones de Poder continúan, esta vez ejercidas, no ya por una clase capitalista, sino por una clase burocrática y esta nueva clase, que ya por el simple hecho de administrar el Estado (la ley, la policía, la cárcel, la economía, etc.), generará y desarrollará herramientas para perpetuar su nueva posición de privilegio. El Estado nunca podrá liberar a los individuos porque “como el Estado es un parásito, no puede vivir después de haber matado al cuerpo que lo alimenta”[9]. Donde hay libertad, no hay Estado.




El Estado es la Guerra Social

“¿El Estado es un parásito? Esto es el colmo ya” dicen aún más enojados que antes los autoritarios. “¿Cómo van a decir eso? Gracias al Estado hay familias que reciben sus pensiones, su AUH, jubilaciones, etc. ¿Qué querés que esa gente quede en la calle? ¿Qué se mueran?”. Ese tipo de chicanas son delicadas, pero solo buscan pegar bajo. Tenemos bien en claro que hay gente que vive de la plata que le da el Estado, y de trabajos que el mismo Estado crea; pero si el Estado le da esa plata o ese laburo es porque en primer lugar se la sacó, y porque, como dijimos, el Estado es una herramienta de dominación de clases que tras siglos de lucha contra los pueblos ha ido perfeccionando la ciencia de gobernar, de regular las contradicciones inherentes a un sistema que socializa el trabajo pero no el producto del trabajo. El Estado es un parásito porque nos ha robado la capacidad de auto-organizarnos, nos ha vuelto esclavxs al robarnos la capacidad de auto-determinar nuestras comunidades, nuestras vidas. De hecho, ha destruido la comunidad, condenándonos a vivir en una sociedad de masas en la cual cada vez se busca homogeneizar y atomizar más el terreno. El Estado con toda su educación y su represión histórica nos ha despojado de toda posesión real de nosotrxs mismxs y de lo que nos rodea, a tal punto que hoy en día, el Estado se encuentra incluso dentro de nosotrxs mismxs. Digo, el Estado más allá de ser estructuras concretas -que deben y pueden ser atacadas- desde las que se ejerce el Poder (cárceles, congresos, medios masivos de comunicación, escuelas, comisarías, bancos, etc.), también se encuentra dentro de nosotrxs en nuestra subjetividad. He allí, la eficacia de la dominación; formar sensibilidades sumisas que creen ser libres y que toman sus decisiones. Como dice el Lonko Facundo: “La gente no piensa como quiere, la gente piensa como quiere el sistema”. ¿Acaso la gente va a votar con un fierro en la cabeza? No, la gente va con ganas a votar, siente que está ejerciendo su libertad, y que es parte de la Historia haciéndolo. Siente y cree que el patrón es alguien honorable y que el político debe ser respetado. Siente que las ganas de comprar y consumir cosas son naturales. El Estado está dentro nuestro porque ni siquiera tiene que decirnos que a la hora de protestar lo único que podemos y debemos hacer es ir a marchar y demostrar nuestro enojo de forma pacífica. El Estado está dentro nuestro porque nos matamos entre nosotrxs por plata o por un celular, porque matamos a nuestrxs novixs, porque lxs celamos, porque queremos poseer al otrx, porque competimos entre nosotrxs, porque comemos lo que nos dice y porque nos medicamos con sus remedios como si nosotrxs mismxs lo quisiésemos. Incluso, con las farmacéuticas y los antidepresivos, el Estado ha logrado que dejemos de sentir “depresión” o al menos que la tapemos lo suficiente para seguir soportando esta realidad. Está dentro nuestro porque somos patriarcales y nos relacionamos con las cosas de forma dominante y no solidaria. El Estado no nos une, sino que nos separa. El Estado es la Guerra Social.

Y donde hay guerra no hay solidaridad. Sostenemos y afirmamos que la solidaridad es el arma más revolucionaria de todas. ¿Qué entendemos nosotrxs por solidaridad? Entendemos esto: Organización. El Estado, con su “divide y reinarás”, busca cortar todo lazo de solidaridad entre lxs explotadxs, empujándolxs a competir y al “sálvese quien pueda”. De hecho, como sabemos, la burguesía, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, es una minoría. Todas las sociedades divididas en clases sociales y cristalizadas en un Estado son en beneficio de una minoría por encima de una mayoría. ¿Pero cómo puede ser que, a lo largo de toda la Historia, las minorías se las han arreglado para dominar a la gran mayoría? Responder esa pregunta podría ser extenso y no es el interés de este escrito, pero podríamos atinar a una hipótesis: la causa de la dominación de la minoría por sobre la mayoría se debe a que la minoría se encuentra sumamente organizada y coordinada a nivel mundial, y que con el pasar de los años, perfecciona esa estructura de dominación, poniendo mucho énfasis en promover y sostener la des-organización de la gran mayoría sometida. Ése es el fin de la política, del Estado y los partidos políticos. Nos dicen cómo tenemos que organizarnos para cambiar las cosas porque saben que esa forma solo perpetúa la dominación. Generan así, un espectáculo intrincado, lleno de palabras inentendibles que buscan confundir. ¿Cómo saber quién tiene la verdad, si los radicales o los peronchos?, ¿o la tendrá la Izquierda que es tan creativa que tienen al FIT (Frente de Izquierda de los Trabajadores) por un lado, y a la IF (Izquierda al Frente) por el otro? ¿O será verdad lo que dicen los economistas del espectáculo?

Por eso, como anarquistas, creemos que la lucha está en promover la auto-organización de la gente, impulsándola a apropiarse de sus vidas y sus territorios. ¿Por qué permitimos que la policía se pasee plácidamente por nuestros barrios? ¿Por qué hay cada vez más cámaras de seguridad? ¿Por qué hay cada vez más vallas en los parques? ¿Por qué recibimos alegremente a lxs políticxs cuando visitan o inauguran una obra pública o una fábrica? ¿Por qué pagamos mansamente todos los tarifazos que nos meten? ¿Por qué hay que pagar para tener un techo? Porque no poseemos nada. Ni los barrios son nuestros, ni el trabajo, ni los parques, ni el transporte público. Sentimos que nosotrxs le debemos al Estado, cuando es realmente él quien nos debe a nosotrxs. No tenemos nada más que nuestra voluntad para cambiar las cosas. Y las cosas van a cambiar cuando logremos robarle espacio y tiempo al Estado. Cuando comencemos a generar nuevas formas de relacionarnos entre nosotrxs, contrarias a la lógica patriarcal y estatal. Debemos sabotear las bases mismas de este sistema, generando una nueva sensibilidad que no quiera ni dominar ni ser dominada. Y la única forma de construir estas nuevas relaciones es generando organizaciones autónomas del Estado y de sus recuperadores históricos (partidos y sindicatos), que construyan diversas estructuras autónomas pero relacionadas entre sí en base a la solidaridad, en las cuales se pueda expresar esa nueva sensibilidad de la que hablamos. Esas estructuras deberían ser capaces de organizar y defender la nueva vida.


Es por eso que la frase “¡Muerte al Estado, que viva la Anarquía!”, es mucho más profunda de lo que nuestros enemigos quieren que sea.

Fran Fridom



Citas

[1] La frase “Nunca más” es un claro ejemplo de olvido de la implicancia.

[2] El anarquismo también es una filosofía cuyo corpus teórico nace en Europa, y sufrió un rato de occidentalismo. Esto se observa claramente en Kropotkin y su amor y predilección por la ciencia y la bondad de la naturaleza. Vale la pena leer la crítica de Malatesta al “optimismo kropotkiano”.

[3] Karl Marx y Frederick Engels. Manifiesto del Partido Comunista, 1848, fragmento de la primera parte “Burgueses y proletarios”.

[4] Engels.De la primera parte del artículo “Der demokratische Pauslawismus”, publicada el 15 de febrero de 1849 en la Neue Rheinische Zeitung MEW, t. VI, p, 273-274.]

[5] JP Feinmann, Peronismo, Filosofía política de una persistencia argentina, Tomo II, Planeta, Buenos Aires, 2012, p.53.

[6] Pretender realizar un análisis exhaustivo del marxismo y el peronismo citando un par de frases es, obviamente, una locura, pero dichas citas atestiguan muy bien las raíces occidentales-burguesas de dichas ideologías.

[7] Wolfi Landstreicher, La red de la dominación.

[8] Escritos de Filosofía Política, compilado de textos de Bakunin por Maximoff.


[9] Anarquismo y lucha de clases de Albert Meltzer y Stuart Christie. Editorial proyección.