#Juan Manuel Telechea
#Fuente: http://www.panamarevista.com
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Luego de asumir a fines de 2015, la gestión de Cambiemos se cansó de hablar de una “pesada herencia” que había dejado el kirchnerismo. Una economía estancada, un nivel de reservas internacionales sumamente bajo, una inflación-no reconocida- en torno al 25%, un cepo cambiario que había desarrollado un mercado paralelo con una brecha significativa en torno al 40% para fines de mandato, sumado a un déficit fiscal del Gobierno Nacional de aproximadamente 5% del PBI. Para reencauzar la economía hacia un sendero de crecimiento, el diagnóstico inicial de Cambiemos sostenía que eso se lograría si se equilibraban las cuentas públicas, se corregían las “distorsiones” en el sistema de precios relativos y se liberaba a la economía de todas las regulaciones existentes (abrir las importaciones, liberar –y devaluar- el precio del dólar, desregular el mercado cambiario, entre otras). Este mix de política haría “muy fácil” la reducción de la inflación e incentivaría el ingreso de “una lluvia de inversiones” extranjeras al país. La transición entre la herencia y el regreso al mundo implicaría una “ajuste a dos velocidades” (duro en lo monetario, más laxo en lo fiscal), que sería financiada con endeudamiento, en particular con la vieja y conocida deuda en dólares. Desafiando la historia. Discutir sobre las estrategias alternativas que dejaba el kirchnerismo en materia económica a fines de 2015 se vuelve un tanto banal, ya que los análisis contrafácticos en economía suelen ser muy endebles y fáciles de manipular. Lo que sin lugar a duda se puede afirmar es que la estrategia elegida por Cambiemos fue un rotundo fracaso en términos económicos: tres años después el Producto Bruto Interno es menor al de 2015, la inflación es más alta y si bien el resultado primario del Gobierno Nacional es más bajo, al tomar en cuenta los intereses de la deuda el déficit fiscal total terminó siendo superior al de 2015. Se podría objetar que como al momento de elegir la estrategia no se podía saber con seguridad su resultado, entonces no fue una mala decisión del gobierno. Si para algo sirve la historia económica es precisamente para refutar este tipo de argumentos (algo que ya para mediados de 2016 habíamos advertido acá). Bastaba con repasar los últimos dos episodios de fuerte endeudamiento en moneda extranjera (la gestión de Martínez de Hoz bajo la Dictadura de 1976 y la Convertibilidad en los ’90) para tener en claro que esta estrategia no solo no funciona, sino que termina siendo más nociva para el crecimiento económico (en un caso terminamos con una década pérdida y en el otro con la crisis más grande de nuestra historia). Pero como tantas otras veces, la autoridad de turno pensó “esta vez es diferente” y aplicó las mismas recetas fallidas del pasado, esperando obtener resultados distintos. Ya sabemos qué opinaría Einstein al respecto (o quien haya sido).
Instrucciones para generar una corrida cambiaria La confianza de que esta vez iba a ser diferente era tal que el gobierno “fue por todo”. No solo desafiaron los hechos, también la velocidad de los mismos. Así, en tan solo 3 años Cambiemos contrajo más deuda (en bonos denominados en moneda extranjera) que en toda la década que duró la Convertibilidad y casi el doble que en la última década del kirchnerismo (USD 71.000, 63.000 y 38.000 millones, respectivamente). Desde ya, con esa misma velocidad se fueron acumulando vencimientos en dólares. Tal es así que para 2018 el gobierno nacional debía hacer frente al pago de USD 35.100 millones solo en concepto de amortizaciones de bonos y letras denominados en moneda extranjera (es decir, sin contar el pago de los intereses), más del doble que en su primer año de gestión, USD 14.800 millones.
Aunque la ausencia de los Apple Stores, HyM o Victoria Secret nos haga pensar lo contrario, las importaciones crecieron precipitadamente. Las exportaciones frenaron la caída que arrastraban desde el 2011 y repuntaron tibiamente, pero esto no alcanzó y 2017 terminó con un déficit récord. Así, el creciente déficit de cuenta corriente se sumó a las inconsistencias monetarias del programa económico, materializadas en el tristemente célebre “28D”, pusieron en duda la sostenibilidad del proceso. El principal problema de la economía era con los verdes, pero el presidente del Banco Central solo tenía ojos para la inflación, esa amante despechada que todos sabíamos que jugaba sucio. O por lo menos los que leímos a Julio Olivera en la universidad. Todavía hoy se discute si esa conferencia de prensa del 28 de diciembre fue el huevo o la gallina, de lo que no hay dudas es que fue el broche de oro del mejor equipo de los últimos 50 años. Se empezaba a olfatear el perfume de la tempestad y, como siempre, los capitales financieros internacionales fueron los primeros en retirarse, generando tensiones en el mercado cambiario. Por detrás corrieron los ahorristas locales, quienes sí tienen muy cuenta nuestra historia económica a la hora de tomar sus decisiones. Entre mayo y abril de 2018 el tipo de cambio pasó de 20,2 a 23,6 $/USD. Frente a esto, Macri no tuvo mejor idea que salir a anunciar un acuerdo con el FMI, pero sin brindar ninguna explicación respecto a los términos del mismo. La respuesta lógica del mercado fue presionar aún más al alza al tipo de cambio. Tras varias jornadas de aumento, el Banco Central puso un “techo” de 25 $/USD, logrando contener la corrida contra el peso. La pax cambiaria duró poco. Tan solo un mes después, el gobierno anunció formalmente los términos del (primer) acuerdo, pero que todavía tenía que ser aprobado por el FMI. Como parte de sus condiciones, éste obligó al Banco Central a remover el techo cambiario. Nuevamente, la respuesta lógica del mercado fue presionar al alza al tipo de cambio, que en una semana pasó de 25 a 28 $/USD y que, de paso, le puso fin al mandato de Sturzenegger como presidente del Banco Central. Con algunos vaivenes, el tipo de cambio se mantuvo estable hasta principios de agosto. Pero otra vez el gobierno pecó de exceso de optimismo. Esta vez el culpable fue Dujovne, Ministro de Hacienda, quien decidió recortar el monto de venta de las subastas diarias que realizada el organismo para controlar la divisa. Otra vez la respuesta del mercado fue la misma. Ya para esta altura (agosto), el tipo de cambio llegó a los 30 $/USD. Macri decide tomar directamente las riendas en el asunto y anuncia en conferencia de prensa que se iba a renegociar el acuerdo con el FMI para adelantar parte de los fondos. De manera inexplicable, vuelve a cometer el mismo error que 3 meses atrás, dado que no brinda ningún tipo de certezas en cuanto a los términos del acuerdo, que además nuevamente faltaba que fuese aprobado por el organismo, algo que los directores del Fondo se encargaron de aclarar ese mismo día. Al día siguiente el tipo de cambio pasa de 31,9 a 39,6 $/USD. No se puede hacer más lento. Paréntesis: ¿Cómo podía ser que todavía quedara capacidad en el mercado para provocar semejante salto en un día? El problema está cuando querés apagar un fuego con kerosene. Unas semanas atrás, Caputo (para ese entonces al frente del BCRA), había decidido reducir la “bola” de lebacs. Pero claro, la contrapartida de eso era la inyección de pesos-listos-para-correr en el mercado. Se llega así al fin de la corrida, que representó una devaluación del 110% del tipo de cambio entre septiembre de 2018 y fines del año anterior. Cortázar no lo podría haber explicado mejor.
Cachi-chen
El ratio de la deuda pública del Gobierno Nacional es el indicador que con mayor frecuencia se suele utilizar para estimar su capacidad de pago futura, dado que compara el tamaño de la deuda pública a vencer contra el de la economía. Este ratio se había mantenido estable hasta fines de 2017 (se ubicaba en 57,1% del PBI, mostrando solo un aumento de 4,4 p.p. respecto de 2015, cuando era de 52,7%), a pesar de todo el endeudamiento contraído por Cambiemos en esos 2 años. No obstante, al calor de la devaluación de 2018, el ratio de la deuda creció vertiginosamente hasta ubicarse en 95,4% del PBI durante el tercer trimestre del año (último dato oficial disponible).
Esta dinámica aparentemente contradictoria en realidad es bastante común y también se observó en los dos episodios anteriores de fuerte endeudamiento mencionados. En un primer momento, el ingreso masivo de deuda en moneda extranjera abarata el precio el dólar, lo que lleva al incremento del PBI (medido en esa moneda) y mantiene estable el ratio, bridando al mismo tiempo una falsa sensación de sostenibilidad y funcionando como un respirador artificial para sostener el proceso de endeudamiento. Más temprano que tarde, ese ingreso de dólares se frena, el esquema se torna insostenible y desencadena el combo devaluación-inflación-recesión harto conocido (para una explicación detallada, ver este trabajo:http://itegaweb.org/wp-content/uploads/2016/10/NdE-8-La-Inc%C3%B3moda-Aritm%C3%A9tica-de-la-Deuda-1.pdf)
Hablemos de herencias
Terminemos por donde arrancamos, hablando de herencias. En este caso, del legado más complejo que va a dejar Cambiemos a la próxima gestión que asuma a fines de este año: el pago de la deuda contraída en moneda extranjera.
Una buena manera de dimensionar esta herencia es comparando los pagos de deuda que debía enfrentar Macri al inicio de su gestión con relación a los que le deja al próximo gobierno. Al momento de asumir, tenía que hacer frente a vencimientos de capital e intereses en moneda extranjera por un total de USD 52.500 millones distribuidos a lo largo de sus 4 años de mandato, con un máximo de USD 17.520 millones en el segundo año (es decir, en 2017).
El panorama cambia radicalmente para el gobierno que le toque asumir a fin de año, ya que deberá enfrentar el triple de vencimientos, por un total de USD 149.000 millones (un tercio de eso se lo debemos al FMI). La madre de todas las batallas será el año 2022, donde la próxima gestión deberá pagar en un solo año lo mismo que heredó Cambiemos para sus 4 años de mandato, USD 52.000 millones (todos los datos de la deuda salen de este trabajo).
La economía y Rolón, un solo corazón.
¿Se puede pensar en un futuro mejor? Como mencionamos antes, la disciplina económica sirve más para explicar que para predecir. Lamentablemente, la historia no está de nuestro lado. Nuestra relación con la deuda y con el FMI nunca terminó bien. Pero el gran problema de pareja estuvo en la ruptura traumática.
No reconocer los síntomas que iban surgiendo, incluso negarlos, tratando de evitar lo inevitable. Hasta que después de muchos años de peleas y maltrato la crisis nos estalló en la cara y no quedó otra que pegar un portazo, poniendo un final abrupto que nos hizo añicos.
Las vueltas de la vida, o de la historia que parece empecinada en repetirse, nos ponen en esa encrucijada. Si esta vez tenemos plena conciencia de los problemas de pareja, si nos sentamos y le dejamos bien en claro que el problema es de ambos, que no podemos ser los únicos que hacemos el esfuerzo mientras solo quiere imponernos sus condiciones, entonces quizás logremos llegar a ese punto de común acuerdo en donde reconozcamos que no hay vuelta atrás, pero que el final no tiene por qué ser traumático. Ojo, a no engañarnos, no existen rupturas agradables. Todo lo que termina, termina mal. La gran diferencia está en el tiempo que tardemos en volver a ser felices. ¿Serán días o años?
Mariano Schuster @schusmariano Fuente:http:www.panamarevista.com Al parecer, su cara no había aparecido en las analíticas. Al parecer, ese tipo común, de overol y casco, no debía estar ahí. Un hombre real, sin algoritmo. Puede que se llame Raúl, Andrés, Pedro o Antonio. Pero ahí, en el complejo de viviendas del Plan Procrear de Parque Patricios, era un obrero más. Porque, por estos lados, un obrero siempre es un obrero más. Más problemas que soluciones, más necesidades que posibilidades, más quilombos que salario. Presidente, en cambio, hay uno solo. No es “uno más”: es el único. Y si lo ves pasar por tu cuadra, lo sabés.
Esa era, digamos, la cuadra de los obreros. Pero el presidente pasó. Para la foto. Raúl, Pedro, Andrés, Antonio o “como se llame” dijo: “mah sí, yo me acerco y le hablo”. Sí total, habrá pensado, “esta es mi cuadra”. Así se piensa: “mi cuadra, mi familia, mi barrio, mi país”. “¿Cuántas veces tenemos la oportunidad de ver a uno de estos?” – dijo y se mandó, y seguramente, con más vergüenza que guapeza. – “Yo soy un laburante, me levanto a las cinco de la mañana y se lo tengo que decir, con respeto, estamos en crisis. Haga algo” El presidente le puso la mano en el hombro pero el hombre ya lo había dicho todo: Haga algo. El obrero entiende de gobierno. Lo hacemos entre todos – porque es del pueblo- pero primero hágalo usted. Porque yo – Raúl, Andrés, Pedro o Antonio- ya tengo que ocuparme de cosas en casa, porque la nena o el nene cumplen años, porque mi señora anda sin laburo, porque mis responsabilidades son otras. Porque ya me alcanza y me sobra con gobernarme a mí mismo con lo que me falta. El presidente, entonces, ensaya unas palabras. El gobierno pasado… Pero no, le agradezco mucho, mil disculpas, vivo hoy. Al día, sabe. Hay una humanidad que vive al día. Y las cuentas llegan mañana. O llegaron hoy. O ayer, y hay que garpar.
– Todos los días a las 5 de la mañana me levanto.Soy un laburante, vivo día a día. Perdón que se lo tengo que decir, con respeto. No me importa el gobierno pasado, ahora es el problema. Haga ahora, yo lo entiendo, pero haga ahora. La escena es simple: el presidente lo abraza, el hombre sigue. Uno del grupo político dice que estamos cambiando pero él dice que bueno, que entonces que mejor se note porque ya veo…pero a la gente no le cambia. Estamos cayendo, estamos peor. Hagan algo, la concha de mi hermana. Esa también, por el tono, fue con respeto. ¿A usted le importa lo que votó o lo que vota ese obrero? Vota pero vive. Espera de todos lo mismo. Estar hoy – no mañana ni pasado- un poco mejor. Soñar con un viaje a Mar del Plata, con pegar un nuevo laburo, quizás –por qué no- con irse a Miami a comprar chucherías –porque a veces los sueños de los de abajo coinciden (¿está mal?) con las realidades de los de arriba.
Hay cascos de todos los colores. Obreros que votan a Macri, a Cristina, a Lavagna, a Bregman. Cascos distintos. Necesidades comunes. “Hagan algo”. Sin algoritmo. Esto es Argentina.
El actor de 'Narcos' debuta como director con 'Marighella', la biografía del líder de la resistencia contra la dictadura brasileña, que sirve "de paralelismo con la situación actual...."
El festival de Berlín siempre ha sido proclive a los filmes políticos, así que, que fuera Marighella la última película en la sección oficial -aunque fuera de concurso- de la última edición de Dieter Kosslick -director del certamen desde hace 18 años- tiene todo el sentido para la Berlinale. Marighella supone el debut como director del actor brasileño Wagner Moura, de larga carrera marcada por su Pablo Escobar de la serie Narcos, que ha escogido para su salto ilustrar los cinco últimos años de vida -de 1964 a 1969- de Carlos Marighella, político y escritor brasileño, líder del Partido Comunista de su país, del que fue expulsado cuando, tras el golpe de Estado de abril de 1964, decidió pasarse a la lucha armada. Moura ha cumplido con creces como realizador. Su Marighella es vibrante, llena de acción -el actor traía la lección bien aprendida tras protagonizar Tropa de élite y su continuación-, filmada con brío, con personajes con matices... Puede que la película adolezca de cierto maniqueísmo, pero en Brasil corren los tiempos que corren, y Moura ha priorizado el obvio paralelismo que vive su país justo medio siglo después de que Marighella fuera ejecutado por la policía tras acabar de escribir Minimanual del guerrillero urbano. De ahí que en la rueda de prensa, en la que a Moura le acompañaron 30 miembros del equipo artístico y técnico del filme, hubiera mucha rabia y emoción. Incluso hubo actores que lloraron. Moura explicó que no iba a dirigir el filme. "Mi primer instinto, tras leer la biografía en la que se basa el guion, fue producir la película. Como no encontré un director, me lancé, ya que no pensaba que iba a ser tan complicado. Solo me considero un actor que dirige. En cambio, ha sido la experiencia artística más importante de mi vida". Sobre las fechas en las que se estrena su thriller, el realizador ha desglosado: "Lo empezamos en 2015, tras el golpe de Estado [contra Dilma Rousseff]. No es una respuesta a un Gobierno en concreto. Espero que mi película sea más grande que el actual Gobierno de Bolsonaro, y es la primera respuesta de la cultura a esta situación. Marighella habla de alguien que resistió entonces y se dirige a quienes resisten ahora: el colectivo LGTBI, los negros, los habitantes de las favelas...".
Moura ha hablado la mayor parte de la rueda de prensa en inglés, buscando pausadamente sus palabras, nervioso. Sobre el paralelismo de lo que cuenta con la actualidad, y el subrayado en diversos momentos (por ejemplo, alguien coge una cámara y mira a la cámara, al espectador), ha explicado: "Marighella, líder social negro, fue asesinado en 1969 en un coche por disparos de la policía. Medio siglo después, una activista social negra [se refiere a Marielle Franco] fue asesinada en Río en un coche por miembros de las fuerzas de seguridad. La situación de torturas y asesinatos es la misma. Es el Estado quien no ha cambiado, y él elige sus enemigos. Los paralelismos son clarísimos para mí. No es un documental, los personajes son amalgamas de gente real, pero las situaciones y los sentimientos sí lo son". Y aumentó su contundencia: "Sufrimos una situación horrorosa, la peor que ha vivido Brasil desde la dictadura. Hoy hay un genocidio contra la población negra, contra quienes viven en las favelas. Tenemos un presidente homófobo. Sé que cuando volvamos a Brasil nos cubrirán de mierda, pero no me preocupa; lo más importante era estrenar esta película". ¿Está pidiendo una lucha armada? "No, no quiero que alguien se levante en armas, No, la película habla del sacrificio, de lo que aquellos hombres y mujeres dejaron atrás por el bien común. En momentos claves hay gente que decide quedarse en casa y otros que hacen lo que tienen que hacer. Y yo les admiro. Lanzo un mensaje al público para que resista. Es como el diálogo final entre uno de los amigos de Marighella, de su grupo ALN [Acción Liberadora Nacional], con el policía que le está torturando y que le informa de que han matado a Carlos: 'Perdiste', le espeta. Y el guerrillero responde: 'No, perdiste tú'. Porque hay victorias morales, porque la resistencia entonces y ahora será imparable, porque vivirá en cada chaval que reciba ese mensaje". El resto del reparto y las dos productoras presentes en la sala ya avisaron sobre la gran dificultad de estrenar Marighella en su país. "Nos gustaría lanzarla tras su pase aquí en Berlín. Pero lo mismo tenemos que recurrir incluso a micromecenazgos". El músico Seu Jorge, uno de los más importantes de Brasil, que encarna a Marighella, explicó la dureza de su preparación, y la importancia que tiene para él "que la película se estrene en estos momentos". Moura apostilló: "Bolsonaro hace como todos los gobiernos fascistas brasileños: primero criminalizas la cultura, luego cambias el significado de las palabras... en los colegios, especialmente en los privados, se habla de la revolución francesa, y no se dedica ni una línea a hablar de la brasileña, una revolución negra. Se esconde la historia. Tenemos que repensar nuestro país". Al final, tras comentar que su mayor influencia han sido los hermanos Dardenne -"lo creáis o no"-, Moura volvió al estreno del filme en su país y en lo caro que es el cine en Brasil: "Tenemos que pensar algo, porque sería triste que la gente en la que pensaba Marighella no viera la película. ¿Se la proyectaría a Lula en la cárcel? No lo había pensado, pero estaría encantado".
Diez años sin la rebeldía y la magia de Alejandro Sokol...
Fue cantante de Las Pelotas, bajista y baterista de Sumo, y encabezó un proyecto solista llamado El Vuelto S.A. El Bocha le dio calor y color a la escena de rock local con su espíritu sensible y sus ansias indomables. Murió el 12 de enero de 2009.
Fuente: www.tiempoar.com.ar
Por Diego Gez - @diegogez
6 de Enero de 2019
Auténtico y genuino. Esas dos cualidades fueron las más repetidas cuando músicos, amigos y artistas en general recordaron a un cantante y frontman de Hurlingham que hizo de su paso por los escenarios algo todavía mentalmente atesorado.
El sábado se cumplirán diez años de la muerte de Alejandro "Bocha" Sokol, miembro original de Sumo y Las Pelotas. El peso de la efeméride para muchos resulta increíble, sobre todo porque su muerte a los 48 años sorprendió a casi todo el rock local, el 12 de enero del 2009, cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio mientras esperaba un colectivo de larga distancia que lo traería desde Río Cuarto a Buenos Aires.
Su paso por el mundo de la música en nuestro país no fue nada menor. Sin dudas, fue un elemento esencial dentro del contexto de la "familia Sumo", el clan formado por Luca Prodan que lo tuvo primero como bajista y luego como baterista, pero su relación con las sustancias lo capturó de tal forma que buscó una salida en la religión mormona, justo antes de que la banda se transformase en el fenómeno que poco tiempo más tarde sería para el rock local.
Procesada la muerte de Prodan en diciembre de 1987, Sokol se reunió con Germán Daffunchio para armar Las Pelotas, con quien registró 11 discos. Ahí despegaría su labor como cantante recordado de la banda, período que terminó con “Basta” (2007), un disco de título casi premonitorio con respecto a su relación con el grupo.
Lejos de quedarse quieto, casi de inmediato armó un nuevo grupo al que llamó El Vuelto S.A. Fue entonces con ese nuevo proyecto que despuntaría su amor por los covers de artistas como David Bowie (del que se declaraba fan), The Beatles y Pink Floyd. Con ese combo con el que pisó los escenarios por última vez, reafirmó un estilo donde lo único que importaba era ser libre, más allá de lo que significaba su impronta como figura pública.
Para Andrea Prodan (hermano menor de Luca), recordar al "Bocha" es retrotraerse a 1982, más concretamente a los comienzos de la banda de su hermano, en pleno barrio de Hurlingham: "Mi primer recuerdo viene de esa época. Yo venía con Luca desde Europa a la Argentina porque quería ver qué estaba haciendo él con su banda, pero también quería saber cómo era este país. Yo quería ver a Sumo en vivo, ya que había escuchado cosas que Luca me había mandado. Era interesante para mí saber cómo él había conectado con gente de Buenos Aires para hacer música. No recuerdo muy bien pero debe haber sido en la casa de los McKern, en la provincia de Buenos Aires, donde lo conocí a Ale. Se trataba de alguien joven todavía y creo que de todos ellos era el más joven, curioso y nervioso. Se lo veía un poco incómodo en su misma piel y al mismo tiempo estaba superando eso, como si hubiese venido a ese encuentro desde una cueva para luego retirarse. Tenía como esa dualidad".
Edgardo Kevorkian es fotógrafo y realizador audiovisual. En 2018, al cumplirse nueve años de la muerte de Sokol, lanzó Solo, un documental que ideó y realizó junto al periodista Bruno Larocca, donde excompañeros de aventuras recordaron la impronta del cantante arriba y debajo de los escenarios. "La primera vez que lo vi fue en un show de Las Pelotas en la provincia de Buenos Aires. Enseguida me llamó la atención por su presencia en el escenario, sobre todo porque era un tipo que bailaba y se expresaba de una manera libre, destacándose de esa forma por encima de otros cantantes. Cuando más tarde pude conocerlo personalmente en un backstage le pedí sacarme una foto junto a él porque me parecía un tipo distinto. Su arte siempre me gustó y más allá de querer tener un recuerdo fotográfico, era alguien que me generaba cosas. El tiempo se encargaría más tarde de ponerme al mando del documental que hicimos con Larocca. Fue como una especie de homenaje que quisimos hacerle para recordarlo".
Damián Bustos fue baterista de El Vuelto S.A. Pero antes de eso tuvo como ilustre vecino al "Bocha" en el barrio de Hurlingham. "Yo lo veía por el barrio siempre. Pero no lo molestaba ni nada, aunque como músico sabía bien quién era. Ya como baterista de su banda lo recuerdo llegando a mi casa y tomando mates con mi vieja. En un principio no podía creer estar al lado de un artista tremendo, pero también natural, antidivo y sobre todo muy humano."
Hablar del ex Sumo y Las Pelotas en nuestros días encuentra opiniones coincidentes. En ese contexto resaltan factores vitales como su amor por la música, casi como un valor fundamental que generaciones posteriores adoptaron luego de conocer sus valores como artista. "Lo que hacía de Alejandro que hoy en día siga siendo recordado era su espontaneidad como músico y persona. Era alguien que antes que nada no se la creía, algo que es maravilloso en el mundo del entretenimiento. Luego que era un tipo inmediato que apenas lo conocías había un contacto instantáneo, algo que en su música también puede palparse. Sus canciones en Las Pelotas son todas muy buenas porque tenía una capacidad para ser honesto con la música. El tipo no tenía problemas en agarrar la guitarra y se ponía a cantar ahí nomás. Eso también era su vida porque tocaba por el placer de hacerlo y sin ninguna otra intención escondida", aclara Andrea Prodan a la hora de ver los factores de la permanencia del "Bocha" en nuestros días.
“Su aporte al acá y ahora creo que tiene que ver con la autenticidad, algo que muchos artistas buscan en la actualidad. Fue uno de esos artistas que hacían diferencias que se notaban enseguida con su presencia. Era un tipo genuino que te conmovía al escucharlo y verlo en vivo. Nosotros al hacer el documental nos topamos con testimonios que hablaban mucho de eso. Yo como espectador también sentía lo mismo. Creo que su aporte como artista es ese, sin dudas", sostiene Kevorkian.
Gustavo Bustos fue guitarrista de El Vuelto S.A. en su período iniciático. Para él, Sokol fue "un artista que desparramaba arte como uno exhala oxigeno". Pero a la hora de hablar de un legado, para Bustos dejó una manera de hacer rock: "La gente sabe que a él sólo le importaba hacer música auténtica. Se sacaba las cosas industriales del rock show business siempre de encima. Para él lo más importante era el hecho artístico en sí mismo".
Para todos los consultados, el recuerdo del Bocha en mucho se vincula con su calidez como ser humano. "Lo recuerdo como a alguien dispuesto a pasarla bien con vos. Siempre venía a tu encuentro para ese fin. Te invitaba a su casa y te pedía que traigas la guitarra para cantar, pero siempre con un fin de bienestar. Algunos podrían llamarlo 'barrilete', pero creo que de ser así pienso que hay barriletes necesarios, sobre todo porque a veces se necesita de un amigo que te lleve un poco al borde. Son personas importantes para los que no tienen ese coraje, o lo tienen pero menos. Brindo por él porque era de esas personas que te invitaban a vivir cierta locura."
Para Kevorkian la tristeza y la nostalgia son parte de esta fecha. "Más allá de su ausencia, es bueno poder seguir escuchando su música todavía, sobre todo porque está presente en varios lados. Siento que no está físicamente nada más, pero suena en la radio, está en Internet, y si lo buscás, lo encontrás. No vamos a tener más obras nuevas pero por suerte nos dejó una buena cantidad de canciones."
"Es una locura que hayan pasado diez años. Somos de Hurlingham, su lugar, y para nosotros está presente en todos lados. Me refiero a que en nuestro barrio vos vas al bar y hay fotos de él, amigos te lo recuerdan siempre o aparecen sus canciones. Para mí está muy vivo, y por todas esas cosas nadie habla de él en pasado sino en presente", concluye Gustavo Bustos.
En el marco de la Conferencia Episcopal una multisectorial que congrega a dirigentes sindicales y movimientos sociales, junto a empresarios, se presentó un documento con propuestas políticas frente a la crisis......
#Facundo Aguirre
#Fuente:https://www.laizquierdadiario.com
Entre los presentes y defensores del documento se encuentran la Corriente Federal de Trabajadores y el Frente Sindical por el Modelo Nacional, representados por Pablo Biró (pilotos). Por la CFT el bancario Eduardo Berrozpe y Hugo Torregosa (SADOP-Río Negro). También estaban presentes: Omar Plaíni (Canillitas), Ricardo De Simone (SMATA), Emilio Pérsico y Gildo Onorato (Movimiento Evita- CTEP), Luis Cáceres (Ladrilleros), Cachorro Godoy (ATE Nacional), Daniel Moreira (Frente Productivo), Edgardo Forn (cooperativismo) entre otros. El documento es reivindicado por la kirchnerista Corriente Federal de los Trabajadores. El texto presentado ante los obispos tiene por titulo: “Una Patria Fundada en la Solidaridad y el Trabajo” con la bajada “Mesa de Diálogo por el Trabajo y la Vida Digna”. Allí plantean sus propuestas para “repensar un modelo de Nación con un desarrollo integral”. Según continua el texto: “La construcción de un consenso básico sobre un Modelo de País para todos reclama que todas las representaciones sociales, de los sindicatos, de la industria y el comercio, del campo y de las finanzas, de la economía popular y la social, las organizaciones libres de la comunidad, universidades y organismos de ciencia y técnica, se sientan convocados a la construcción de una Patria más justa y fraterna, para todos los habitantes de nuestro Pueblo sin exclusiones”.
Hasta aquí un previsible llamado por parte de la burocracia sindical, la iglesia y los empresarios a darle un objetivo común a explotadores y explotados, obreros y patrones.
La propuesta de un modelo alternativo se pone de manifiesto a partir del diagnóstico trazado en el texto: “el aumento de la desocupación y la informalidad, resultado en gran medida del ahogo por el que atraviesa la industria nacional, en especial las pymes, urbanas y rurales, las cooperativas y las economías regionales producido por la abrupta caída del consumo interno, las altas tasas de interés, el aumento indiscriminado de las tarifas, la apertura de las importaciones, el endeudamiento desproporcionado, son todas cuestiones que requieren repensar el modelo de Nación”. A lo largo de diez carillas la única mención a que la responsabilidad de la crisis que se describe recae sobre el ajuste dictado por el FMI, se reduce a plantear que “Un llamado de atención particular merece el proceso de endeudamiento público, (tanto externo como interno) de los últimos tiempos, no sólo por la magnitud del mismo, sino por la débil institucionalidad con la que ha sido producido”. En el conjunto de las propuestas que se han hecho públicas el documento no sostiene la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda, ni la nacionalización de la banca. Medidas elementales para evitar la sangría de los recursos nacionales y el ajuste sobre el pueblo trabajador. El saqueo en curso es estructural y no da lugar para otra salida. Pero desde la oposición sindical referenciada en el peronismo y el kirchnerismo, colocada bajo el paraguas del clero, no se proponen ninguna vía de enfrentamiento con el FMI, lo que deja planteado que se piensa negociar con el Fondo, como ya lo ha señalado Axell Kicillof, o ser garantes directos de sus planes. De ser así solo más penurias le esperan a los trabajadores y el pueblo pobre porque el esfuerzo nacional que se nos va a exigir va a ser para pagar la deuda. No se proponen enfrentar al capital financiero y los especuladores bajo ningún contexto, por el contrario solo aspiran a que el esfuerzo de la banca privada nacional y extranjera y los especuladores financieros que estimulan las políticas de ajuste y endeudamiento, se pongan voluntariamente “al servicio de la producción para mejorar el producto argentino y la generación de empleo. El dinero puesto al servicio del dinero no genera otra cosa que pobreza y desigualdad”. Dicho en los términos folclóricos del peronismo la "patria fundada sobre la solidaridad y el trabajo" no se pretende ni justa, ni libre, ni soberana. Tampoco podemos hallar en el texto ninguna referencia a las empresas de servicio privatizadas impulsoras y beneficiarias de los tarifazos. El gobierno de Cambiemos se ha mostrado como un activo agente de estas empresas.
Sin embargo, para los adherentes solo se trata de “Revertir el impacto enorme de las tarifas y segmentar el precio de los servicios públicos de acuerdo a la actividad productiva, y a las posibilidades de pago de los diferentes sectores de la sociedad”. Nada de nacionalizar las empresas de servicios públicos, no hablemos de que se plantee ponerla bajo control de trabajadores y usuarios.
Por otra parte se plantea declarar la emergencia alimentaria y reglamentar la ley de agricultura familiar, sin siquiera reclamar la expropiación de los grandes terratenientes y propietarios rurales, otra gran fuente de especulación financiera y provocadora del desabastecimiento y el alza de los precios de los alimentos. Los firmantes remarcan que su objetivo es “Defender la Industria Nacional, administrar en forma consensuada con cada sector productivo las importaciones, de modo de no deteriorar nuestro aparato productivo, y preservar los puestos de trabajo, sostener el mercado interno sobre la base de paritarias libres y sin condicionamientos. También solicitamos acompañamiento para las empresas, incluyendo a las unidades productivas de la Economía Popular en situación crítica. En ese sentido propugnamos, también, la eliminación del impuesto a las ganancias para los/as trabajadores/as alcanzados por el mismo. Observamos con preocupación que el sistema tributario en su conjunto atenta contra la producción, exime a la especulación y genera que tributen proporcionalmente más aquellos/as que menos tienen”. Entre reivindicaciones parciales como rechazar el impuesto a las ganancias que el kirchnerismo mantuvo intocable, o la defensa de las paritarias libres, el documento lo pone al servicio de defender los intereses de las patronales industriales. Llama poderosamente la atención como en todo el escrito no existe referencia alguna a la amenaza de reforma laboral reclamada por dichas patronales. Como los dirigentes del SMATA y de la Bancaria, para nombrar solo dos de los presentes, le silencian la cuestión frente a patronales que exigen cercenar los derechos de los trabajadores, abaratar el costo de la fuerza de trabajo e intensificar la carga laboral y los ritmos de producción. Con la obligada referencia al Papa Francisco, y sin plantear ni siquiera la sombra de la marea verde, mucho menos un apartado de consignas en defensa de los derechos de las mujeres, el documento se propone promover “la comunidad de intereses entre el Movimiento de los Trabajadores y las Organizaciones Empresarias y Sociales de la producción nacional de bienes y servicios”, es decir para ejemplificar, entre los trabajadores del Subte y Roggio. Los dirigentes sindicales firmantes plantean que su rol dentro del modelo seria “Reconocer la importancia de los sindicatos en la conformación del tejido social, particularmente para equilibrar las fuerzas de los factores de la producción y generar una dinámica de producción, distribución de la riqueza y consumo que constituye un círculo virtuoso en la búsqueda del bien común de la sociedad”. Dicho de otra manera ser la fuerza que contiene las demandas de los trabajadores cuando el consumo estimula la lucha reivindicativa. El tema es que sostenido en un momento donde la crisis apura y se lleva puesto el salario, los puestos de trabajo y las condiciones de vida de millones se trata de una declaración de intenciones contra los intereses de los trabajadores. Son los mismos dirigentes que convocaron a marchar a Lújan, en lugar de luchar contra el Presupuesto y que levantaron un paro a cambio de un bono miserable de fin de año. Es la declaración programática de que la burocracia sindical esta completamente alineada con la linea de paz social de la Iglesia y la estrategia electoral del peronismo de cara al 2019.
Nada puede extrañar de quienes sostienen las medidas de Mauricio Macri desviando y conteniendo la fuerza de los trabajadores.