octubre 11, 2017

Lxs "educadorxs" tienen la ingenuidad de unx samaritanx....

El niño criminal! 

lean Genet(1948) 


La radiodifusión francesa me había ofrecido una de sus emisiones, la que llama "Carta blanca". La acepté con el fin de hablar de la Infancia criminal. Mi texto, aceptado en principio por M. Femand Pouey, acaba de ser rechazado. En lugar de orgullo experimenté cierta vergüenza. Yo hubiera querido hacer oír la voz del criminal. No su lamento sino su canto de gloria. Una vana preocupación de ser sincero me lo impide, pero de ser sincero menos por la exactitud de los hechos que por obediencia a los acentos un poco roncos, los únicos capaces de decir mi emoción, mi verdad, la emoción y la verdad de mis amigos. Los diarios se sorprendieron de que un teatro estuviese a disposición de un ladrón -y de un pederasta. No puedo por tanto hablar ante el micrófono oficial. Repito que tengo vergüenza. Sin embargo me hubiese quedado en la noche, pero al borde del día, y regreso a las tinieblas de las cuales hacía tantos esfuerzos por arrancarme. El discurso que leerán fue escrito para ser oído. Lo publico a pesar de todo, pero sin la esperanza de ser leído por aquéllos que amo. En la Radio, lo hubiese hecho preceder por un interrogatorio -administrado por mí- a un juez, a un director de penitenciaría, a un psiquiatra oficial. Todos se negaron a responder....
I.G. 



Tengan a bien comprender, y excusar, mi emoción, al exponer una aventura que fue también la mía. Al misterio que son ustedes me es preciso oponer y deve1ar el misterio de los presidios infantiles. Dispersos en la campiña francesa, a menudo en la más elegante, hay ciertos lugares que no han dejado de fascinarme. Son las casas de corrección, cuyos títulos oficiales y por demás refinados son hoy: "Patronato de rehabilitación moral, Centro de reeducación, Casa de recuperación de la infancia delictiva, etc.".
El cambio de nombre es ya un signo. Las expresiones "Casa de corrección" y a veces "Penitenciaría", que se han vuelto una especie de nombre propio, o, más exactamente aún, que designan un lugar ideal y cruel situado muy profundamente en el corazón del niño, tenían una violencia que los educadores
han tratado de debilitar. De todos modos, así lo espero, secretamente los niños, a pesar de los términos reveladores, de una higiene tan necia, reconocen los nombres de Penitenciaría o Cárcel. Excepto que ahora los sitúan más en una región moral que en un punto preciso del espacio. Era
tonto atacar el nombre creyendo que cambiaría la idea de la cosa nombrada ya que esta cosa es, si me atrevo a decirlo, viviente. Ya que ella se hace por el sólo movimiento, por el solo ir y venir del elemento más creador: los niños delincuentes. O criminales. Quiero decir que este sitio del mundo
que lleva los nombres citados más arriba tiene su reflejo, su imagen más bien, su foco en el alma de los niños. Retomaré esta idea enseguida.
Saint-Maurice, Saint-Hilaire, Belle-Isle, Eysse, Aniane, Montesson, Mettray, son algunos de los nombres que quizá no significan nada para vosotros. En la cabeza de cada niño que acaba de cometer un delito o un crimen, son la proyección, por un tiempo definitivo, de su destino.
"Estoy condenado a los veintiuno" se dice.
Cometen un error (voluntariamente), ya que la conclusión del tribunal que los juzga es ésta: "Liberado por haber actuado sin discernimiento, y confiado hasta la mayoría de edad al patronato de recuperación...", Mas el joven criminal rechaza la indulgente comprensión, y la solicitud, de una sociedad contra la que acaba de rebelarse cometiendo su primer delito. Habiendo adquirido a los quince o dieciséis años, o antes, una mayoría de edad que los más valientes no tendrán ni siquiera a los sesenta, él desprecia su bondad. Exige que su castigo carezca de dulzura. Exige ante todo que los términos que lo definen sean el signo de una crueldad mayor. Es con una especie de vergüenza que el niño confiesa que se lo ha perdonado o que se lo ha condenado a una pena ligera. Él desea el rigor. Lo exige.
En sí mismo mantiene el sueño de que la forma que tomará el castigo será un infierno terrible, y la casa de corrección el lugar del mundo de que no se vuelve. En efecto, de allí no se volvía. Al salir se era otro. Se había atravesado una hoguera. Y los nombres que he citado recién no son indiferentes: están cargados de un sentido, de un peso de terror que los niños además exageran. Ahora bien, esos nombres serán la prueba de su violencia, de su fuerza, de su virilidad. Porque es precisamente ella la que los niños van a conquistar. Exigen que la prueba sea terrible. A fin de agotar quizá una impaciente necesidad de heroísmo.
Mettray, en mi juventud, estaba entre los nombres más prestigiosos: bajo los golpes de un generoso imbécil, Mettray ha desaparecido. Hoyes una colonia agrícola, creo. Era, antaño, un sitio severo. Desde su llegada a esta fortaleza de laureles y de flores -porque Mettray no estaba cercada por murallas- el joven fuera de la ley que desde ese momento llevaba el nombre de colono era el objeto de mil cuidados destinados a probarle su éxito criminal. Se lo encerraba en Una celda pintada por completo de negro (incluso el techo). Después se lo vestía con un uniforme célebre en la región por evocar el espanto y la ignominia. Después, en el curso de su residencia, el colono conocía otras pruebas: las trifulcas, a veces mortales, que los guardias no detenían, las hamacas de los dormitorios, los silencios durante el trabajo y las comidas, las oraciones ridículamente pronunciadas, los castigos de cuartel, los cepos, los pies desollados, la ronda al sol a paso acompasado, la escudilla de agua fría, etc. Nosotros conocíamos todo eso en Mettray a lo que, como se responden los ecos, respondían
el suplicio de los pozos en Belle-Isle, la fosa, la tumba, la escudilla vacía, el cuartel, el juego de las letrinas, la sala de disciplina en las otras colonias.
Los colegios, las escuelas, los liceos, tienen una disciplina que también puede parecer muy severa e impiadosa a las naturalezas sensibles. Responderemos que el colegio no está hecho por los niños. Está hecho para ellos. En cuanto a las penitenciarías, son indiscutiblemente la proyección en el plano físico del deseo de severidad enterrado en el corazón de los jóvenes criminales. Esas crueldades que enumeraba no las imputaré a los directores ni a los guardianes de otro tiempo: éstos no eran más que los testigos atentos, incluso feroces, pero conscientes de su rol de adversarios. Esas crueldades debían nacer y desarrollarse necesariamente del ardor de los niños por el mal. (El mal: entendemos por ello esta voluntad, esta audacia de perseguir un destino contrario a todas las reglas). El niño criminal es aquél que ha forzado una puerta que da a un lugar prohibido. Él quiere que esta puerta se abra sobre el paisaje más bello del mundo, exige que la cárcel que ha merecido sea feroz. Digna, en fin, del mal que él se ha hecho para conquistarla.
     Desde hace algunos años, hombres de buena voluntad intentan suavizar todo esto. Esperan -y a veces lo consiguen- ganar almas para la sociedad. Hacemos, dicen ellos, regresar al recto camino. Las reformas felizmente son de superficie. No alteran la forma. Pero ¿qué han hecho? Al guardián le han dado otro nombre: el celador. También lo han vestido con un uniforme que recuerda un poco menos
al de los guardias de las prisiones. Lo han obligado a servirse menos de la violencia física y del insulto y le han prohibido los golpes. En el interior de este Patronato han dulcificado la disciplina. Han dado a los que ellos llaman los reeducados la posibilidad de elegir un oficio. Han acordado
en el trabajo y en el juego más libertad. Los niños pueden hablar entre ellos, dirigirse al celador ¡O al director! Se favorece el deporte. Los equipos de fútbol de Saint-Hilaire se enfrentan a los de los pueblos vecinos y los jugadores se desplazan a veces solos de un pueblo a otro. En el Patronato se tolera la prensa. Una prensa sin embargo seleccionada, depurada. Se ha mejorado la alimentación. Tenemos chocolate los domingos a la mañana. Por último, lo que debería dar la medida de la eficacia de estas reformas: el argot está allí proscrito. En síntesis, se acuerda a los jóvenes criminales una vida próxima a la vida más banal. Se la llama regeneración.
La sociedad busca eliminar o volver inofensivos los elementos que tienden a corromperla. Parece que quiere disminuir la distancia moral entre la falta y el castigo, o mejor, el pasaje de la falta a la idea de castigo. Tal empresa de castración va de suyo. Esto apenas si me conmueve. En efecto, si los colonos en Saint-Hilaire o en Belle-Isle llevan una vida en apariencia semejante a la de una escuela de aprendices, no pueden no saber que aquello que los reúne allí, en ese sitio particular, es el mal. Y al
ser mantenida en secreto, no exhalada, esta razón infla cada intención de cada niño.
Al argot habitual que se les prohíbe, los colonos lo han sustituido por otro, más sutil aún y que, por un mecanismo que no puedo explicar delante de este micrófono, se acerca al argot de Mettray. En Saint-Hilaire, uno de ellos, con el que me había familiarizado, me dijo un día: "Cuando dije que el compañero se había salvado, no repitas al director que dije que se había escapado". Él había soltado la palabra. Es la misma que empleábamos en Mettray para hablar de un chico que se escapa, se salva, al que los campesinos persiguen por el bosque como a una cierva", Yo estaba al corriente de un lenguaje secreto, más sabio que aquél que se quería abolir, y me pregunto si no servía para expresar sentimientos demasiado cuidadosamente ocultos. Los educadores tienen la ingenuidad de una samaritana, y su bondad de alma. El director de uno de los Patronatos me mostró en su
escritorio un día una panoplia "de la que parecía orgulloso: una veintena de cuchillos confiscados a los chicos. "Señor Genet, me dice, la Administración me obliga a confiscarles esos cuchillos. Por lo tanto, obedezco. Pero mírelos. ¿Me quiere decir si son peligrosos? Son de hojalata. ¡De hojalata!
Con esto no se puede matar a nadie". ¿Ignoraba que fuera de su destino práctico, el objeto se transforma, que se vuelve un símbolo? Su forma misma a veces cambia: se dice que se ha estilizado. Es entonces que actúa sordamente, hace en el alma de los niños los más terribles estragos. Hundido en un jergón durante la noche u oculto en el doblez de una chaqueta, de un pantalón más bien -no
por mayor comodidad sino con el fin de acercarlo al órgano del que es símbolo profundo- es el signo mismo de la muerte que el niño no cometerá efectivamente, pero que fecundará su ensueño y lo dirigirá, así lo espero, hacia las manifestaciones más criminales. ¿De qué sirve entonces que se lo quiten? El niño, como signo de asesinato, elegirá otro objeto, de apariencia más benigna, y si también se lo sustraen, guardará preciosamente en sí mismo la imagen, más precisa, del arma.
El mismo director me mostró el equipo de scouts que había formado con el fin de recompensar a los niños más dóciles. Vi entonces una docena de jóvenes muchachos, hipócritas y feos, que se habían dejado caer en la trampa de las buenas intenciones. Cantaron ridículas canciones de caminos que están lejos de tener la fuerza de evocación de las quejas sentimentales u obscenas que cantan de noche en los dormitorios o en las celdas. Mirando a esos doce muchachos, estaba claro que ninguno de ellos había sido designado, elegido, con el fin de formar parte de una expedición audaz aunque sólo fuese imaginaria. Pero en el interior de la Penitenciaría, y a pesar de los educadores, existían, lo sé, grupos, bandas más bien,cuyo lazo de unión era la amistad, la audacia, la astucia, la insolencia,
el gusto de la pereza, un aire en la frente a la vez sombrío y gozoso, ese gusto de la aventura contra las reglas del Bien.
Me excuso por emplear un lenguaje tan poco preciso, en apariencia, como el mío. Consideren que intento definir una actitud moral y justifIcarla. Reconozco que quiero sobre todo interpretarla, y hacerlo contra ustedes. ¿Pero no serán ustedes mismos los primeros en hablar de "La Potencia de las Tinieblas", de "el oscuro poder del Mal"? No teman la metáfora"cuando es convincente. Ahora bien, encuentro en ella un empleo más eficaz para hablar de esta parte nocturna del hombre que no se puede explorar, con la que uno no puede comprometerse si no se arma, se reviste, se embalsama, se cubre con todos los ornamentos del lenguaje. Pero sobre todo cuando se intenta cumplir el Bien -notemos que distingo muy rápido el Bien del Mal, pero que de hecho son categorías que sólo ustedes
pueden distinguir más tarde; sin embargo, es todavía a ustedes a quienes me dirijo, les concedo esta cortesía- si se intenta, digo, cumplir el Bien, se sabe adónde se va y qué es el Bien, y que la sanción será benéfica. Cuando es el Mal, no se sabe aún de qué se habla. Pero yo sé que Él es el único que pude suscitar bajo mi pluma el entusiasmo verbal, signo aquí de la adhesión de mi corazón. En efecto, no conozco otro criterio de la belleza de un acto, de un objeto o de un ser, que el canto que suscita en mí, y que traduzco en palabras para comunicarlo a ustedes: es el lirismo. Si mi canto era bello, si los ha turbado, ¿se atreverán a decir que aquello que lo inspiró era vil? Podrán ustedes pretender que existen palabras desde hace mucho tiempo encargadas de expresar las actitudes más elevadas, y que es a ellas a las que he recurrido para que lo menor parezca elevado. Puedo responder que mi emoción reclamaba justamente esas palabras y que ellas vienen muy naturalmente a servirla. Llamen entonces, si su alma es baja, inconsciencia al movimiento que lleva al niño de quince años al delito o al crimen, yo lo llamo con otro nombre. Porque es preciso un atrevimiento orgulloso, un gran coraje para oponerse a una sociedad tan fuerte, a las instituciones más severas, a leyes protegidas por una policía de la cual la fuerza está tanto en el temor fabuloso, mitológico, informe, que instala en el alma de los niños, como en su organización.
Aquello que los conduce al crimen es el sentimiento novelesco, es decir, la proyección de sí en la más magnifica, la más audaz, finalmente la más peligrosa de las vidas. Yo traduzco para ellos, puesto que ellos tienen el derecho a utilizar un lenguaje que los ayude a aventurarse... ¿A dónde, creen ustedes? No sé. Ellos tampoco lo saben, aún cuando su fantasía fuera definida, pero eso está más allá de vuestros dominios. Y yo me pregunto si ustedes no los persiguen también por despecho, porque ellos
los desprecian y los abandonan.
Para ustedes, no preconizo nada. Desde el momento en que hablo me dirijo menos a los educadores que a los culpables. Para la sociedad, en su favor, no quiero inventar algún dispositivo nuevo con el objeto de que ella se proteja. Confío en ella: ella sabrá bien, sola, cuidarse del gracioso peligro que son los niños criminales. Es a ellos a los que hablo. Les pido que no se avergüencen jamás de lo que hicieron, que conserven intacta en ellos la rebeldía que los ha hecho tan bellos. No hay remedios, así lo espero, contra el heroísmo. Pero, tengan cuidado, si hay entre los valientes que me escuchan algunos que no han cambiado la sintonía, que sepan que tienen que asumir hasta el fondo la vergüenza, la infamia de ser almas bellas. Que juren ser salvajes hasta el fin. Serán crueles para agudizar aún más una crueldad con la que los niños resplandecerán. Quien por la dulzura o los privilegios intenta atenuar o abolir la rebelión destruye para sí toda oportunidad de salvación. Y nadie puede excusar el crimen si no ha sido antes culpable o condenado.
Morismas de esta clase parecen surgir suscitados por ese lirismo del que hablaba hace un momento. Lo admito. Para enunciarlos, no me apoyo sino en una sola autoridad: el dolor que experimentaría al proponerles lo contrario. Pero ustedes mismos, ¿sobre qué hacen descansar sus reglas morales? Sufran, por lo tanto, que un poeta, que es también un enemigo, les hable como poeta y como enemigo. El único medio que tendrán las grandes personas, los hombres honestos, de salvaguardar cualquier belleza moral, es el de negar toda piedad a los muchachos que no quieren hacerlo. Porque no crean, Señores, Señoras, Señoritas, que les basta con inclinarse con solicitud, con indulgencia, con un interés comprensivo hacia el niño criminal para tener derecho a su afecto y a su gratitud: habría que ser este niño, tendrían que ser también ustedes el crimen y santificarlo por una vida magnífica, es decir, por la audacia de romper con la omnipotencia del mundo. Ya que nos dividimos desde que lo hemos querido, que nos atrevimos a esta ruptura entre los no culpables (no digo inocentes), los no culpables entre los que están ustedes y los culpables que somos nosotros, sepan que hay toda una
vida que los conducía de este lado de la barrera desde donde ustedes creen poder, sin peligro y para vuestro bienestar moral, tendemos una mano de auxilio. En lo que a mí respecta, he elegido: estaré del lado del crimen. Y ayudaré a los niños no a recuperar vuestras casas, vuestras fábricas, vuestras
escuelas, vuestras leyes y vuestros sacramentos sino a violarlos. 
¡Ay! Temo no tener ya esa misma virtud desde el momento en que, por algo que no es solamente un error de los organizadores de estas charlas, acepté demasiado fácilmente hablar por radio. Los diarios muestran aún las fotografías de cadáveres que desbordan los silos o cubren las llanuras, atrapados en las zarzas erizadas de púas, en los hornos crematorios; muestran uñas arrancadas, pieles tatuadas,
curtidas por los reflectores: son los crímenes hitlerianos. Pero nadie se ha dado cuenta de que desde siempre en las cárceles de niños, en las prisiones de Francia, hay torturadores que martirizan a los niños y a los hombres. No es importante saber si unos son inocentes y otros culpables a los ojos de una justicia más que humana o solamente humana. A los ojos de los Alemanes, los Franceses eran culpables. Nos han maltratado tanto en prisión, y tan cobardemente, que siento envidia por vuestras torturas. Porque son similares y aun mejores que las nuestras. Bajo la acción del calor la planta se ha desarrollado. Ya que fue sembrada por los burgueses que hicieron las prisiones de piedra, con sus guardianes de la carne y del espíritu, me alegro de ver finalmente consumido al sembrador. Estos valientes hombres, que son hoy un nombre dorado sobre el mármol, aplaudían cuando pasábamos con los tobillos engrillados y un policía nos rompía las costillas. Una sola bofetada de sus gendarmes fue vivificada por la sangre ardiente de los héroes del Norte, se ha desarrollado hasta convertirse en una planta maravillosa de belleza, de tacto y de habilidad, una rosa cuyos pétalos torcidos, rasgados, que muestran el rojo y el rosa bajo un sol de infierno lleva nombres terribles: Maídenek, Belsen, Auschwitz, Mauthasen, Dora. Me saco el sombrero.
Pero seguiremos siendo vuestro remordimiento. Y sin ninguna otra razón que para embellecer todavía más nuestra aventura, porque sabemos que su belleza depende de la distancia que nos separa de ustedes, porque lleguemos donde lleguemos, lo sé, las riberas no son diferentes, pero en vuestras playas bien ancladas os distinguimos pequeños, gráciles, caprichosos, adivinamos vuestra impotencia y vuestras bendiciones. De todos modos, alégrense. Si los malvados, los crueles, representan la fuerza
contra la que ustedes luchan, queremos ser esta fuerza del mal. Seremos la materia que resiste y sin la que no habría artistas. Charlatanería romántica, dirán ustedes. Ahora bien, sé que la moral en nombre de la cual ustedes persiguen a los niños, apenas si la aplican. No se los reprocho. Vuestro mérito
consiste en profesar principios que tienden a regir vuestra vida. Pero tienen demasiado poca fuerza para entregarse completamente a la virtud, ni completamente al Mal. Ustedes preconizan una y reniegan del otro, del que sin embargo se benefician. Reconozco vuestro sentido práctico. Pero
no puedo cantarlo. ¡Acúsenme por tanto de lirismo! Pero si ocurre que uno de vuestros jueces, un secretario de tribunal, un director de prisión hace en mi pecho estallar y elevarse un canto, señores, ustedes serán los primeros en enterarse.
Vuestra literatura, vuestras bellas artes, vuestras diversiones de sobremesa celebran el crimen. El talento de vuestros poetas ha glorificado al criminal que en la vida odiáis, sufrid que por nuestra parte despreciemos a vuestros poetas y a vuestros artistas. Podemos decir hoy que es necesaria una rara desvergüenza al comediante que se atreve a fingir en escena un asesinato cuando hay cada día niños y hombres cuyo crimen, si no siempre los conduce a la muerte, los carga con vuestro desprecio o con
vuestro delicioso perdón. Que cada criminal se las arregle con su acto. Es preciso que extraiga de ello los recursos mismos de su vida moral, organice ésta alrededor de sí mismo, obtenga de ella lo que la vuestra le rehúsa.
Para sí -y sólo para sí y por un tiempo muy breve, porque tenéis el poder de cortarle la cabeza- se convierte en un héroe tan bello como los que os conmueven en vuestros libros. Si vive, para seguir viviendo consigo, necesita más talento que el poeta más raro. Sin embargo, los héroes que llenan vuestros libros, vuestras tragedias, vuestros poemas, vuestros cuadros están hinchados, son todavía el
ornamento de vuestra vida al tiempo que despreciáis sus modelos desdichados.
Hacéis bien: ellos rechazan vuestra mano tendida. Si los que me escuchan vieron el film "Sciuscia", se sintieron conmovidos por el juego delicado del sentimiento de niños unidos por el amor más sutil. Admiraron la aventura que no se atrevieron a vivir, pero nadie pensará que existen esos héroes encantadores en la vida misma. Que roben verdaderos billetes de banco a verdaderos padres. Sin duda, lo que se llama el talento de los comediantes nos ha dado tan bellas imágenes; sin embargo, aquéllos que fueron sus modelos más o menos exactos, realmente han sufrido, han sangrado, han llorado (más raramente) y la gloria del mundo se les niega. Soportáis por tanto el heroísmo cuando está domesticado (señalo al pasar que vuestros hechiceros, vuestros artistas, lo domestican
para vosotros, abordándolo sin embargo de lejos). Ignoráis el heroísmo en su verdadera naturaleza de carne, que sufre en el mismo plano cotidiano que vosotros mismos. La verdadera grandeza os roza. Vosotros la ignoráis y preferís su simulación.
Ahora bien, si los niños tienen la audacia de deciros no, castigadlos. Sed duros para que no os usen. Pero desde hace mucho tiempo, hacéis trampa. En vuestros Tribunales, en vuestras Cortes, ya no observáis el ceremonial del ritual -no porque lo hayáis reemplazado por una crueldad
más íntima, una crueldad en pijama, si puedo decirlo así, sino porque por una grave ligereza (un grave descuido), vosotros venís a la sala de audiencias con un vestido remendado cuyos forros a veces no son ni siquiera de seda sino de rayón o de lustrina. Aplicaréis por tanto todas las reglas del
código y ante todo las más formales. El niño criminal ya no cree en vuestra dignidad, porque se ha dado cuenta de que estaba hecha de un cordón desteñido, de un galón descosido, de una piel gastada. El lucro, el polvo y la pobreza de vuestras sesiones lo desconsuelan. Está a punto de ofreceros un poco de majestad que sabe obtener de una sesión más solemne donde comparece en secreto mientras vosotros proseguís bajo sus ojos vuestro infantil simulacro. Por poco, la familiaridad os conduciría a darles golpecitos en las mejillas, a tomarle el mentón, si no temiéseis que se os acusase no de indulgencia paterna sino de abominables sentimientos. Pero yo me alegro de que no sea así, y mi humor os parece muy pesado. Vosotros estáis seguros de que salvaréis a esos niños. Felizmente a la belleza de los pillos de más edad que ellos admiran, a los asesinos altaneros, no podréis oponer nunca más que vigilantes ridículos, apretados en un uniforme mal cortado y mal llevado. No hay ninguno de vuestros funcionarios capaz de conducir a los niños y hacerles tener éxito en la aventura que ellos mismos han iniciado. Nada reemplazará la seducción de los fuera-de-la-ley. Porque el acto criminal tiene más importancia que cualquier otro, ya que es aquél por el cual uno se opone a una fuerza tan
grande, moral y física.
Creéis, también, en la belleza de Vacher, de Weimann, del Ángel Sol. Me levanto contra esta afirmación: "que había en ellos maravillosas posibilidades de las que se habría podido sacar partido...". He aquí un lenguaje que sólo vosotros podéis sostener, es el de la sociedad, pero estaríais
en problemas si os interrogara con rigor. Ellos han extraído de sí mismos las más maravillosas posibilidades. Os queda, si no los conquistáis con dulzura, curar a los niños, porque tenéis a vuestros psiquiatras. A propósito de estos últimos, bastaría plantear algunas cuestiones simples y cien veces planteadas. Si su función consiste en modificar el comportamiento moral/de los niños, ¿es para elevarlos a qué moral? ¿Se trata de la que se enseña en los manuales escolares? Pero el hombre de ciencia no se atrevería a tomarla en serio. ¿Se trata de una moral particular elaborada por cada médico? ¿De dónde saca éste su autoridad? ¿Para qué esas preguntas? Se las escamoteará. Sé que se
trata de la moral corriente, y el psiquiatra queda bien parado dando a los niños el bello nombre de inadaptados. ¿Qué puedo responder? A vuestras artimañas opondré siempre mi astucia.
Hoy, ya que está permitido por quién sabe qué error, a un poeta que fue de los suyos, hablar por este micrófono, quiero volver a expresar mi ternura por esos muchachos sin piedad. Casi no tengo ilusiones. Hablo en el vacío y en la oscuridad, sin embargo aunque sólo fuese para mí,
quiero todavía insultar a los que insultan.

Traducción de Adriana Astutti y Sergio Cueto














septiembre 30, 2017

No es frecuente verlos porque donde hay multitud ellos no están. Esos tipos raros no son muchos, pero de ellos provienen los pocos cuadros buenos las pocas buenas sinfonías los pocos buenos libros y otras obras. Y de los mejores de los extraños quizás nada. Ellos son sus propias pinturas sus propios libros su propia música su propia obra. A veces me parece verlos por ejemplo cierto viejo sentado en cierto banco de una cierta manera o un rostro fugaz en un automóvil que pasa en dirección contraria o hay un cierto movimiento en las manos de un chico o una chica que empaqueta las cosas en el supermercado. A veces incluso es alguien con quien estuviste viviendo algún tiempo, te vas a dar cuenta de una mirada rápida y luminosa que nunca le habías visto antes. A veces sólo notarás su existencia repentinamente en un vívido recuerdo. Algunos meses algunos años después de que se hayan ido. Recuerdo a uno: Tenía unos 20 años iba borracho a las 10 de la mañana se miraba en un espejo resquebrajado de Nueva Orleans, un rostro soñador contra los muros del mundo ¿Qué ha sido de mí?........ (LMR x Charles Bukowski.)

113 Vicios/Comodoro Rivadavia-Chubut-República Argentina...






































Esmeradamente sintonizado con La canción de un pez Estaba en la cocina A medio camino de la locura Soñando con la España De Hemingway. Hace bochorno, como se suele decir, No puedo respirar; Cagué y leí las páginas de deportes, abrí el congelador Ví un pedazo de carne Morada Y la volví a dejar Ahí. El lugar en el que encontrar el centro Es en el límite Ese repiqueteo en el cielo No es más que una cañería Que vibra. Cosas terribles avanzan por las Paredes; flores de cáncer crecen En el porche; a mi gato blanco Le arrancaron un ojo Y sólo quedan 7 días De carreras de la temporada veraniega. La bailarina nunca llegó del Club Normandy Y Jimmy no trajo a la Furcia, Pero hay una postal desde Arkansas Y un impreso retornable de food King: 10 días gratis en Hawai, Todo lo que hay que hacer Es rellenarlo Pero no quiero ir a Hawai Quiero la furcia con ojos de pelicano Ombligo de bronce Y corazón de marfil. Saco el pedazo de carne Morada, Lo echo a la Sartén. Entonces suena el teléfono. Caigo sobre una rodilla Y ruedo bajo La mesa. Ahí me quedo Hasta que deja de sonar. Después me levanto y Pongo La radio. No me extraña que Hemingway fuera Un borracho, ¡maldita España! Yo tampoco puedo Soportarla. Hace un bochorno Tan grande.....(LA VIDA FELIZ DE LOS CANSADOS x CHARLES BUKOWSKI)
















Nacidos así En esto Mientras los rostros de tiza sonríen Mientras la señora Muerte ríe Mientras los ascensores se rompen Mientras se disuelven los paisajes políticos Mientras el muchacho de las bolsas del supermercado se recibe de la universidad Mientras el pez aceitoso escupe su presa aceitosa Mientras el sol se enmascara Nacemos Así En esto En medio de estas guerras dementes preparadas con esmero Frente al frontis roto de los ventanales industriales del vacío En bares donde ya nadie habla En peleas a puñetazos que terminan en balaceras y cuchilladas Nacidos en esto En hospitales que son tan caros que es más barato morir Entre abogados que cobran tanto que es más barato declararse culpable En un país donde las cárceles están repletas y los manicomios cerrados En un lugar donde las masas encumbran a los imbéciles a héroes con dinero Nacidos en esto Caminando y viviendo a través de esto Muriendo por esto Enmudecidos por esto Castrados Corrompidos Desheredados Por esto Engañados por esto Usados por esto Meados por esto Enloquecidos y enfermos por esto Enfurecidos Inhumanos Por esto El corazón se ennegrece Los dedos rozan la garganta El arma El cuchillo La bomba Los dedos se abalanzan hacia un dios que no responde Los dedos alcanzan la botella La píldora El polvo Nacidos en este aburrimiento doloroso Y los bancos serán incendiados El dinero será inútil Habrá crímenes impunes en la calle a plena luz del día Habrá armas y un gentío errante Tierra infértil La comida tendrá un rendimiento decreciente El poder nuclear será acabado Por explosiones que sacudirán continuamente la tierra Autómatas humanos enfermos de radiación acechándose Los ricos y elegidos mirarán todo desde plataformas espaciales El infierno de Dante parecerá un parque infantil ante esto No se verá el sol y siempre será de noche Los árboles morirán Toda la vegetación morirá Hombres enfermos de radiación comerán carne de hombres enfermos de radiación El mar será envenenado Se desvanecerán lagos y ríos La lluvia será el nuevo oro Cuerpos podridos de hombres y animales hediondos ante el viento oscuro Los últimos sobrevivientes serán diezmados por nuevas y horribles enfermedades Y las plataformas espaciales serán destruidas por la escasez La desaparición de los suministros El efecto natural de la decadencia Y entonces el silencio más bello jamás oído Habrá nacido de ello Y allí el sol permanecerá oculto Esperando el próximo capítulo (DINOSAURIOS, NOSOTROS x CHARLES BUKOWSKI)




















agosto 31, 2017

LA EXCUSA LOPEZ.....(Publicado el 28 Agosto del 2017)

Julio López quiere saber dónde está Santiago Maldonado. Su nombre no puede ser usado (como quieren algunos) para callar la pregunta sino para hacerla....

Autor: Mariano Schuster
Fuente: http://panamarevista.com/

 A Andrea Schuster



Nos degradamos moralmente.

Nos hundimos humanamente.


Nos embarramos en la miseria moral nuestra de cada día.

Nos preguntamos dónde está Santiago Maldonado, el chico de rastas, tatuador, 27 años. Desde el corazón escribimos preguntando, una vez más, por qué alguien falta en democracia. Por qué sus padres, sus hermanos, sus familiares, no saben donde está. Queremos que nos contesten por una razón sencilla: porque somos ciudadanos. Porque nos duele y por que nos falta una persona.

-¿Y ustedes de que mierda hablan? ¿Qué carajo dijeron cuando desapareció Julio López? – nos responden. Con gestos duros y palabras como látigos, ellos golpean. Son los negacionistas. Los que se ríen. Los que se burlan. Los que quieren callarnos.

Pero sucede que en su día, y en los días siguientes, también nos preguntamos dónde estaba Julio López. Era, entonces, el año 2006 y seguíamos con detenimiento aquellos juicios que venían a restituir verdad y justicia a tantos reprimidos y desaparecidos por la última dictadura. Cuando desapareció López, testigo clave del caso Etchecolatz, muchos salimos a la calle. Exigimos al Estado que dijera qué había pasado con él. Algunos, quizás, no lo hicieron tan alto y tan claro. ¿Pero pueden ahora enrostrarles eso en la cara para callar su pedido por Santiago Maldonado?

Hoy, hay quienes de buena fe piden por Santiago y anuncian que siguen sin olvidarse de López. Son los que no borran de su memoria a ninguno de los cientos de desaparecidos en democracia. Son personas honestas que quieren vivir en un Estado de Derecho comprometido con los derechos humanos. Son hombres y mujeres que quieren una democracia en la que las fuerzas de seguridad no atemoricen ni desaparezcan ciudadanos.

Pero también hay otros. Son los que tienen a López en la boca y al negacionismo en el corazón. Son los que muñidos de odio y de bronca injurian y maltratan a los que preguntan.
Los vemos en la calle. Los vemos en las redes sociales. Los vemos en cada discusión. Ellos repiten y cacarean el nombre de López: “Ustedes también tienen su desaparecido”- parecen gritar. Se lo enrostran a todos: kirchneristas, progresistas, socialistas, militantes de izquierda. Aunque nunca pidieron por López, hoy anuncian que no lo olvidan. Dicen que debemos pedir por todos. Pero a ellos no les importa ninguno.

En la lógica de la justificación, todo vale. Incluso llevarse a la boca nombres de seres humanos por los que nunca pidieron.
Este tipo de discusiones reproducen la forma de otras. Sucede del mismo modo cuando alguien afirma: “El gobierno de Venezuela reprime a los ciudadanos” y otro contesta “Pero los imperialistas yankees no se quedan atrás”. Sabemos que el segundo solo quiere justificar lo primero. También pasa a la inversa. Uno dice: “El gobierno de Estados Unidos tiene una cárcel donde se tortura y se asesinan personas”. Y el otro responde: “Sí, pero en Cuba…”. Estos planteos tienen siempre una misma conclusión: la vida de las personas no importa nada a quienes los enuncian.

Santiago Maldonado está desaparecido. No es necesario nombrar a todos y cada unos de los desaparecidos de la historia para pedir por él. Quienes son honestos intelectualmente y humanamente comprensivos, lo saben. Los demócratas no precisan hacer listas kilométricas de países que violan los derechos humanos o de personas desaparecidas. Cuando luchan por una, presuponemos que luchan por todos. El que critica a Cuba puede criticar a Estados Unidos. Y el que pide por López, con toda seguridad, si es honesto, pide por Santiago Maldonado y viceversa.

A las marchas por Julio López y Santiago Maldonado asisten personas diversas. Muchas votaron a Cristina. Otras a Macri. Otras son radicales. Otras trotskistas. Otras socialistas. Piden por personas concretas. Y por una democracia en la que no lamentemos nuevas desapariciones.

Le exigen al Estado que diga donde están. Quieren saber si a Santiago Maldonado se lo llevó la Gendarmería Nacional y le exigen a la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que lo diga. Ayer, hicieron lo propio con Iribarne y Fernández, responsables de seguridad del anterior gobierno, por Jorge Julio López. La exigencia, repito, se dirige al Estado.

Quienes usan a Jorge Julio López para negar a Maldonado, niegan la política pero la hacen. Callan a los “kirchneristas” y a los “progres” y a los “zurdos”. “Antes no dijeron nada” – repiten, y mienten.

Nunca fui kirchnerista. ¿Pero desde cuándo esa palabra se transformó en un insulto? ¿Por qué mezclar los bolsos de López y la corrupción de funcionarios públicos con los sueños de miles de pibes y pibas que creen, de buena fe, en un país justo y solidario? ¿Por qué callar al que, con la foto de Cristina en la pared y una militancia de todos los días, pide por Maldonado? Y, si no hubiera pedido tan fuerte por López, ¿sería justo caerle por ello?
Conozco a muchos militantes kirchneristas que pidieron por ambos. Muchísimos que se mueven desde el anhelo de justicia y que están lejos del maniqueismo que se quiere presentar.

Lo mismo sucede con quienes votaron por Macri. Hay, dentro de ese grupo amplio y heterogeneo, personas que piden por Santiago Maldonado sin atenuantes. No usan a López ni a ningún otro. Los negacionistas no los representan.

Julio López tiene que aparecer. Y Santiago Maldonado también. Frente a los cínicos que pervierten el nombre del primero, su hijo compartió en su muro de Facebook esta declaración de otro usuario:

“El tipo lee: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Entonces el tipo se indigna y GRITA: ¿¡Y dónde está Julio López!? Pero al tipo no le importa Julio López. El tipo piensa que al preguntar por Julio López, le está pegando al gobierno anterior. Por eso pregunta por Julio López (Ni siquiera conoce el caso de Julio López). Y siente que preguntar por Saniago Maldonado es atacar a este gobierno, su gobierno (un gobierno que se ataca solo). Al tipo en realidad no le importa ni Julio López, ni Santiago Maldonado, ni los 30.000 (…)”

Escribo y veo esta imagen. La de Julio López, Luciano Arruga y Marita Verón sosteniendo el cartel con la pregunta “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Sus nombres están para eso. Para hacer la pregunta. Nunca para negarla.

Repitamosla todos los días. Prometamos no olvidar.


*-25 de Mayo (2017 Buenos Aires, Argentina)-*






















*-Eskorbuto/Eskizofrenia(1985 Santurce, País Vasco, España)-*


*-Eskorbuto/Anti Todo(1986)-*

agosto 29, 2017

Gendarmería Nacional Argentina, fiel a su rol represivo a lo largo la historia.....




Algunos momentos de la historia argentina donde la Gendarmería Nacional Argentina deja bien en claro su naturaleza represiva y los intereses de quiénes defiende....

Por:Clauida Ferri.
Fuente:tp://www.laizquierdadiario.com

Aunque la historia oficial dice que la Gendarmería Nacional Argentina nace como una nueva fuerza de seguridad militar con funciones de policía para proteger las zonas de frontera, lo cierto es que su rol siempre fue otro: intervenir en los conflictos sociales dentro del territorio nacional como brazo armado del Estado para sofocarlos y restaurar el “orden”. Gobiernos radicales y peronistas la utilizaron adecuándola a cada coyuntura pero sin perder “su razón de ser” como instrumento clave del aparato represivo estatal.

Los llamados “centinelas de la Patria” tienen sus antecedentes en las “gendarmerías volantes” de alcance provincial como la creada por Yrigoyen en 1921 para reprimir las huelgas de los peones rurales en Santa Cruz o la que reprime en Chaco ese mismo año la protesta delos obreros de la compañía inglesa La Forestal. Para el sociólogo Esteban Rodríguez Alzueta la ley sancionada en 1938 que crea formalmente la Gendarmería Nacional fue un pedido de la firma Bunge & Born para terminar con las andanzas de los bandidos rurales Mate Cocido y el “Vasco” Zamácola dentro en la provincia de Chaco, donde la empresa nacional tenía importantes intereses. En sus casi ochenta años de vida la GNA fue y sigue siendo un enemigo de los trabajadores y de los pueblos originarios, en esta nota recorremos algunos momentos de la historia argentina donde queda demostrada su naturaleza y los intereses de clase que defiende.

1. A la caza de los Pilagá (una masacre silenciada)

Octubre 1947. Formosa que aún no era una provincia sino un territorio nacional era explotada por grandes latifundios vendidos a empresarios nacionales y extranjeros mientras que la mayoría de la población integrada por pueblos indígenas vivía en la extrema pobreza. Los pilagá, despedidos por el empresario azucarero Patrón Costa en Tartagal (Salta), regresaron a su comunidad cercana a Las Lomitas. El miedo al “malón indígena” hizo que la prensa local y las autoridades pidieran a gritos la intervención del gobierno que utilizó a su nuevo perro de caza: la gendarmería nacional. El 10 de octubre el Director Nacional de la GNA dio la orden al Regimiento 18º para atacar con ametralladoras, fusiles y carabinas a los Pilagá concentrados en ese momento en el paraje Rincón Bomba (1). Los gendarmes de varios escuadrones cercanos se sumaron para masacrar y perseguir en el monte a la comunidad completa durante tres semanas. Se estima que el número de asesinados ronda entre 750 y 1000. Hasta ahora pocos cuerpos fueron hallados y reconocidos mientras que la mayoría permanecen desaparecidos.
Actualmente la masacre de Perón al pueblo pilagá es considerado un crimen de lesa humanidad, es decir crímenes organizados y ejecutados por el Estado. Perón, como presidente y jefe de las Fuerzas Armadas fue responsable de su accionar pero los hechos fueron ocultados y silenciados durante décadas. Muchos años después, la documentalista Valeria Mapelman fue una de las que mejor reconstruyó esta historia en el documental "Octubre Pilagá" que puede verse aquí abajo.




2. La represión en el frigorífico más grande de Latinoamérica

El barrio de Mataderos se convirtió en un verdadero campo de guerra en enero de 1959. Trabajadores del frigorífico Lisandro de la Torre y los vecinos del barrio de un lado; el gobierno y sus Fuerzas Armadas y de Seguridad del otro. La planta fue ocupada el día 15 por sus empleados en respuesta a las intenciones de Frondizi de privatizar el frigorífico con reducción de personal y aumento de los ritmos de producción incluidos. La toma fue apoyada por los vecinos y comerciantes de la zona. El 17 a la madrugada veintidós micros repletos de policías, carros de asalto de Infantería, jeeps del Ejército y hasta cuatro tanques Sherman aguardaron la llegada de los refuerzos de la Gendarmería Nacional e iniciaron una violenta represión adentro y afuera de la fábrica. No fue una tarea fácil, los obreros resistieron durante tres horas el desalojo. En los días siguientes la batalla se trasladó a las calles de Mataderos donde son recordadas las barricadas organizadas por los vecinos.
En este contexto la GNA estrenaba una nueva forma de intervenir en los conflictos sociales: estaba operando en zona urbana y actuaba bajo las órdenes directas del Ejército. Esto último se debía a la aprobación de la Ley Orgánica (1958) que ponía a la Gendarmería bajo jurisdicción militar, por lo tanto, estaba bajo sus órdenes. Además recibían la misma instrucción que el Ejército basando su doctrina de defensa en las enseñanzas del Ejército francés que consideraba como verdadero enemigo al comunismo que se camuflaba en la población civil moviéndose como “un pez en el agua”. El general francés Bentresque (2) brindó exposiciones y cursos en sedes de Gendarmería sobre “guerra revolucionaria” y “lucha contra la subversión”, conceptos que empezaron a formar parte del lenguaje cotidiano de las fuerzas militares.




3. El “Apagón” en Ledesma

Entre el 20 y el 27 de julio de 1976 se produjeron una serie de apagones de luz en los barrios del departamento de Ledesma (Jujuy) durante los que fueron secuestradas 400 personas de las cuales 55 aún permanecen desaparecidas. Desde las 22 hs hasta las 6 hs del día siguiente la Gendarmería y otras fuerzas de seguridad cortaban el suministro de electricidad de la usina ubicada en el barrio Libertador General San Martín y en el medio de la oscuridad recorrían las calles a punta de pistola. Iban con una “lista negra” realizada por el mismísimo directorio del Ingenio Ledesma para identificar y secuestrar a los trabajadores organizados y torturarlos para obtener información.
La GNA y los Blaquier compartían el mismo enemigo desde hace años. En 1966 se creó una guarnición en Ledesma por decreto presidencial con la excusa de combatir un foco guerrillero en Salta, desarticulado un año antes. Pero en vez de instalarse en la zona de frontera lo hizo dentro del establecimiento de los Blaquier porque el objetivo central era otro: detener el ascenso obrero que repercutía muy fuerte en los ingenios jujeños. Para ello la empresa les brindaría alojamiento y suministros necesarios para cumplir la tarea con eficacia; además de vehículos y combustibles para realizar operativos como los ocurridos durante el apagón.
Esta metodología represiva es similar a la usada el año anterior en las represiones de Villa Constitución y Tucumán durante el Operativo Independencia; donde también intervino la GNA. De los años de "plomo" la Gendarmería tiene mucho que explicar, sobre todo su rol dentro de Centros Clandestinos de Detención particularmente Campo de Mayo.




4. Guardián del “orden interno” en los 90: el Cutralcazo

El piquete, como histórico método de lucha usado por el movimiento obrero, fue usado en los 90 para visibilizar los reclamos de “trabajo digno” frente al enorme aumento de la desocupación. La Gendarmería intervino en la mayoría de estos conflictos como fuerza de choque del gobierno nacional para desalojar las rutas nacionales y resguardar el “orden interno”. El primer gran levantamiento de los “piqueteros” durante los años de ofensiva neoliberal fue conocido como el Cutralcazo en junio de 1996 en Neuquén.
El 20 de junio estalló el conflicto luego de falsas promesas del gobernador Sapag de crear nuevas fuentes de trabajo. La ruta nacional 22 fue cortada por los pobladores de los municipios vecinos de Plaza Huincul y de Cutral Co. Cinco días después la orden de desalojo puso a 400 gendarmes con perros, decenas de vehículos, camión hidrante, balas de goma y gases lacrimógenos frente a frente con los manifestantes. La GNA avanzó sobre el primer piquete pero el pueblo resistió con palos y gomeras logrando el repliegue de la tropa (3). Más de 20 mil personas presentes protagonizaron una verdadera pueblada. En abril del año siguiente volvería a producirse otro levantamiento en Cutral Co también reprimida por Gendarmería y por la policía provincial. En una de esas jornadas, una bala de la policía asesinó a Teresa Rodríguez, una empleada doméstica de 25 años con tres hijos.
De la Rúa heredó esta Gendarmería garante de la “paz interna”. Debutó reprimiendo en 1999 sobre el Puente General Belgrano, que une Chaco y Corrientes. El saldo fueron 2 muertos, 28 heridos de bala. Los niveles de desprestigio de las Fuerzas Armadas en ese momento iban en aumento, la experiencia de los 70 habían marcado a fuego la memoria de miles.



5. Lear, el gendarme “carancho” y un nuevo rol para la GNA

En junio de 2014 la autopartista Lear despidió a 240 trabajadores por participar o simpatizar en una organización gremial independiente de la burocracia del SMATA. El plan fue orquestado por la multinacional y el sindicato. El Ministerio de Trabajo demostraba su apoyo dejando en claro nuevamente que el Estado prefiere defender la propiedad privada de los grandes empresarios antes que el derecho a trabajar de las mayorías. Los trabajadores despedidos respondieron con 21 piquetes en Panamericana. La GNA dirigida por el ex carapintada Sergio Berni fue la encargada de reprimir brutalmente el corte como en tantas otras oportunidades hasta que por orden judicial tuvo que dejar de intervenir. El caso se mediatizó cuando el jefe de Gendarmería Torales se tiró grotescamente sobre el auto de uno de los manifestantes para proceder a la detención provocando un repudio generalizado. En aquellas jornadas también se infiltró un coronel retirado de Inteligencia hasta que las cámaras lo descubrieron.

La GNA, como el resto de las Fuerzas de Seguridad y Armadas, fue muy favorecida con las políticas de la era K, sobre todo durante el gobierno de Cristina que en 2010 creó por decreto el Ministerio de Seguridad –con Nilda Garré a la cabeza- con la Policía Federal, Agroportuaria, Prefectura y a la Gendarmería bajo su cargo, con la intención de reforzar el control civil sobre el aparato represivo del Estado. La reconciliación de la sociedad con las FF.AA. –luego de años de desprestigio y rechazo popular- y el fortalecimiento de las fuerzas a través de una serie de leyes fueron las políticas claves del ministerio, además darles más presupuesto. Además sumarían un nuevo rol: “Combatir el delito” a través del Operativo Centinela, trasladando gendarmes al conurbano, o como centinelas dentro de los barrios pobres del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, quiénes más los conoces son los pibes de las villas, constantemente hostigados y estigmatizados.

El gobierno de Mauricio Macri se encontró con una Gendarmería más fuerte que en otras décadas que sumado al envalentonamiento de la derecha luego del triunfo de Cambiemos provocó una avanzada represiva que en terminó con la desaparición forzada de Santiago Maldonado aunque el presidente, Patricia Bullrich, Nocetti y la Gendarmería Nacional quieran ocultarlo.

1. Según la Gendarmería estaban allí reunidos en una celebración religiosa que pretendía provocar un enfrentamiento (Ver Causa).

2. La influencia de la escuela francesa comienza en 1957 en la Escuela Superior de Guerra. Bentresque fue agregado militar especialista en “Guerra subversiva”. Para más información puede leerse La misión militar francesa en la escuela superior de Guerra y los orígenes de la Guerra Sucia, 1957-1962 de Daniel Mazzei.


3. La jueza Margarita de Argüelles se declaró incompetente.